Viernes Enero 26, 2018 09:32.- Argentina | Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Ya preocupa en el exterior la falta de independencia del BCRA

El giro que tuvo que dar Sturzenegger empezó a generar una ola de cuestionamientos desde el exterior

Ya no es un secreto a voces. El giro de 180 grados que tuvo que dar Federico Sturzenegger por el nivel de tasas empezó a generar una ola de rumores y cuestionamientos desde el exterior. Más precisamente, entre los bancos y fondos internacionales, quienes están viendo temerosos un revival de viejas épocas: la injerencia del Estado en el BCRA. Diversos bancos locales cuyas casas matrices están afuera confirmaron el reinante malhumor. “En el exterior nos empiezan a preguntar por la independencia del BCRA. Y eso les preocupa porque saben la historia argentina donde el Ejecutivo empezó a meterse y luego terminó mal”, reseñaron desde una entidad que recibió llamados desde el exterior.

Las formas

“A los de afuera no les importa si Sturzenegger baja la tasa, o si termina cumpliendo con la meta o no. Lo que mira es la forma. Y en este caso que la decisión haya corrido por parte de la política es lo que les preocupa”, confirmaban desde otra entidad internacional que opera en la plaza local y que tuvo varias consultas desde su casa matriz e inversores extranjeros. La lógica que aplican no es descabellada: si las decisiones acerca de la política monetaria la toman en Balcarce 50 en lugar de Reconquista 266, la ecuación para el inversor es otra. Por eso sucedió esta abrupta suba del dólar hasta rozar los $20, debido a que los que pagaban para irse eran los inversores de afuera. Y nadie quería volver. Léase, había fuga de dólares y del otro lado no aparecería la oferta que sustente esa huida.

“No es tan grave como para decir que a uno lo llaman todos los días de afuera preocupados, pero sí lo perciben tal como lo percibimos acá. Que el BCRA dejó un poco de lado la función de minimizar la inflación y le presta más atención al corto plazo de la economía real. Esto consolida más la idea de un dólar más alto, menores tasas y un poco más de inflación aceptada. Pero, sí, el BCRA se percibe menos independiente después de la baja de tasas”, sumó el director de un fondo local, ex Wall Street, que suele ser muy consultado por inversores extranjeros.

Lo cierto es que la credibilidad del BCRA quedó maltrecha. La última conferencia de prensa que brindaron, el lunes, solo sirvió para reforzar la idea de que el Central hará lo que decida Jefatura de Gabinete y el ministerio de Hacienda. Fueron insólitas las explicaciones de Sturzenegger acerca de su optimismo con la inflación para este año. Desplegó una batería de datos, aleatorios, donde mostraba que el punto de partida (este año) era mejor que en 2017. Pero nada dijo acerca de su giro discursivo. Antes de la intervención, en cuanto foro lo invitaban, enviaba el mensaje de que la mano dura contra la inflación duraría todo el verano. Recalcaba que no iba a cometer el mismo error que en el verano pasado, cuando bajó las tasas anticipadamente sepultando las metas de ese año. Pero esgrimió un pobre argumento para explicar que este año, a pesar de relajar ya las tasas 150 puntos básicos en enero (cuando la inflación marcha al 2% anual y febrero estaría en torno al 2,5%) la historia será distinta. Por lo pronto, las expectativas de inflación para este año rondan el 20%, ya a cinco puntos de la “nueva” meta. Credit Suisse, en un comentario a la agencia Bloomberg, calificó de “difícil de justificar” la baja de tasas que efectuó el BCRA el martes. Y desde XP Securities, un banco de inversión ultra optimista con la Argentina, se despecharon también con críticas: “Consideramos que le han producido un daño a la credibilidad del BCRA en las últimas semanas. Y creemos que golpe que ha tenido la credibilidad del Central reducirá la fortaleza sobre las expectativas que tenía el mercado hacia adelante”. Todo dicho.

Lo que sigue para Sturzenegger, de ahora en más, es un enigma. Se arriesga a perder más credibilidad si la inflación pone en ridícula su reducción temprana de tasas. Pero, se sabe, el número uno del BCRA es un militante del macrismo de hace rato. No llegó a la entidad proveniente de un claustro académico o de un banco de inversión internacional, sino de la Cámara Baja representando al PRO. Antes de eso, comandó el Banco Ciudad con el mandato de Macri (por entonces Jefe de Gobierno porteño) de sumar negocios y hacerle ganar plata al banco (algo distinto a la gestión de Alejandro Henke). Esto significa que “Federico es un cuadro político de Cambiemos”, tal como reseñó una fuente oficial.

Macri en Davos

El mismo Mauricio Macri tuvo que darle un respaldo en público desde el Foro Económico Mundial en Davos. El presidente admitió que “en Argentina estamos todos bajo una enorme presión, queremos crecer más rápido, reducir la pobreza rápido. El BCRA trabaja con absoluta independencia, con las metas del Ejecutivo”.

Y afirmó que “el Poder Ejecutivo tiene que lograr que se cumplan y ellos (por el Central) manejarán la política monetaria según vean que la inflación baja o no, y adaptarán la política monetaria. Porque también es una prioridad bajar la inflación, porque está logrando bajar la pobreza, porque está ligado a generar trabajo y a la productividad”, dijo Macri, dando por terminado el rumor acerca de su otrora funcionario favorito.

La película no es tan clara para el “dream team” que se formó en Reconquista 266. Excepto Lucas Llach, otro que viene del palo de la política (fue candidato a vice de Ernesto Sanz por el radicalismo), la mesa chica son todos técnicos provenientes del sector privado: el vice segundo Demian Reidel es un ex Wall Street (ganó millones cuando vendió su participación en el fondo QFR Capital Management en Nueva York), Mariano Flores Vidal venía de un fructífero paso por Reuters como Director para Sudamérica y Head de M&A para América Latina e Iberia (si bien fue la mano derecha de Sturzenegger en el Banco Ciudad) y Agustín Collazo (lo trajeron de Morgan Stanley). “Ellos no deben estar tan cómodos. No son Federico que entiende la cuestión política y está jugado a Mauricio. Alguno se debe estar agarrando la cabeza pensando para qué volví”, decía un observador de lo que pasa en los pasillos de Reconquista 266.

¿Nuevo modelo?

Sea como fuere, lo cierto es el Gobierno está yendo a una dinámica donde permite más inflación a cambio de mayor crecimiento. De ahí el conflicto con el nivel de tasas y la necesidad oficial de que la economía (supuestamente) repunte de la mano de un dólar más competitivo (hay que ver el impacto en precios que puede dinamitar la suba nominal) y tasas más bajas (que fomentan más el crédito). El temor del macrismo ahora es el que tenía, irónicamente, el kirchnerismo: preferible más inflación que la paz de los cementerios. Ese era el slogan K que parece haber calado hondo en el Gobierno de Macri. (El Economista)

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)