Viernes Agosto 3, 2018 19:02.- Internacional | EE. UU.

Una espía maltratada, el Kremlin acusa

Maria Butina fue arrestada en Estados Unidos el 16 de julio

El gobierno Moscú acusó a Estados Unidos de maltratar en la cárcel a Maria Butina, espía rusa arrestada el mes pasado en Washington, según dijo la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zakharova. Butina está aislada, privada de comida, sueño y aire fresco, aseveró Zakharova, para quien todo eso no es sino un trato "totalmente ilegal".

Por ese motivo, pidió a las organizaciones de derechos humanos que intervengan. Butina fue arrestada el pasado 16 de julio con la acusación de espionaje y de haber intentado, desde 2014, infiltrarse en el Partido Republicano para influir en decisiones de políticos en ventaja de Rusia. Durante más de diez años trabajó en la Embajada estadounidense de Moscú y accedió a informaciones secretas o extremadamente reservadas, como las agendas, los desplazamientos y los viajes del presidente, primera dama y secretario de Estado, desde Barack Obama a Hillary Clinton.

Pero la mujer, de nacionalidad rusa, tenía una doble vida, hecha de contactos y de reuniones secretas con servicios secretos a las órdenes del Kremlin. Se trata de una espía que en la era Obama pudo trabajar sin problemas durante un largo período de tiempo burlándose de todos. Los responsables de la agencia federal cuya tarea principal es proteger las altas oficinas del Estado y sus familiares nunca notaron nada.

Los primeros en sospechar de las actividades de la mujer fueron algunos funcionarios del Departamento de Estado, durante uno de los controles de ruta al personal que trabaja en las sedes diplomáticas. Tras trascender el caso de la espía, se desató una polémica en un jornada en la que, asimismo, las cúpulas de inteligencia estadounidense alertaron sobre las interferencias rusas en la política en vista de las elecciones de medio término previstas para noviembre próximo. También lo sucedido con Butina coincide con el primer juicio del llamado Rusiagate, que involucra al exjefe de campaña de Donald Trump, Paul Manafort.

Las primeras sospechas contra la espía se remontan a enero de 2017, en los días en los cuales Donald Trump comenzaba su mando como presidente de Estados Unidos. La mujer tuvo y aún tenía entonces acceso a los sistemas de correos electrónicos y de comunicación interna del Servicio Secreto de Estados Unidos y podría haber compartido con los responsables de inteligencia rusa informaciones sensibles. Entre ellas, muchas respecto de los compromisos de Obama, de su esposa Michelle, del exvicepresidente Joe Biden y también de la exjefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, a quien los hombres del Servicio Secreto la vigilaron también como candidata presidencial. Se trata de otro fracaso para una agencia federal que en los últimos años formó parte de titulares por una serie de debacles que llevaron a Obama a cambiar sus jefes. (ANSA).