Domingo Enero 28, 2018 09:56.- Argentina | Actualidad | Por Felipe Yapur

Un camión que apunta a la CGT

Acompañado por Barrionuevo, el líder de Camioneros comenzó a construir un polo opositor que busca quedarse con la conducción. Los gordos respaldan a Daer mientras que otro grupo impulsa al ferroviario Sasia. La unidad, en crisis.

La obligada reaparición del veterano líder de Camioneros Hugo Moyano en las lides sindicales, acompañado desde su costado derecho por el gastronómico Luis Barrionuevo, generó un cimbronazo en la Confederación General del Trabajo y que representa un virtual tiro de gracia al triunvirato. El quiebre puede llegar a producirse si el próximo jueves el secretario gremial y también camionero, Pablo Moyano, logra implementar el plenario de regionales y sindicatos de la central obrera que convocó sin el consentimiento de la actual conducción para “ultimar detalles” de la movilización que anunciaron para el 22 de febrero próximo. La novedad puso al sector de “los gordos”, donde milita el triunviro Héctor Daer, en pie de guerra. “Esta es la fractura”, aseguran desde este sector y juran que cuentan con el respaldo de los independientes para hacerse valer. Pero no son los únicos actores en esta compulsa porque hay un tercer grupo liderado por la UOM y la Unión Ferroviaria al que se suma un sector de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) que quiere hacer valer su peso y espacio para incluso conducir la CGT.

En rigor, el apriete judicial contra los Moyano tiene mucho de operación político-mediática. Pero en estos últimos dos años hay demasiadas pruebas de que eso no es un impedimento para detener a dirigentes que no comulgan (o se alejaron) con el gobierno de Cambiemos. Y tal vez por ello la familia camionera reapareció y no sólo desde lo mediático. Pablo participó de la reunión del PJ bonaerense y ahora aspira a sumar a la CGT en su confrontación. En ese marco, llamó a un plenario de regionales a pesar de que según el estatuto de la central obrera esa potestad no está entre sus facultades como secretario gremial. En 2017 Pablo hizo lo mismo poco antes de la movilización del 22 de agosto. En esa oportunidad el Consejo Directivo desconoció aquella convocatoria y el plenario estuvo acotado prácticamente al sindicato de Camioneros con el aporte de gremios aliados como los Aeronavegantes, Seguros y Panaderos más algunos referentes del interior bonaerense como Necochea, entre otros.

El llamado al encuentro del primero de febrero tiene otra particularidad y es que será conducido, así reza la convocatoria, por Moyano padre y Barrionuevo, a la sazón los padrinos políticos de los triunviros Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña respectivamente. Más allá de si la reunión se concreta, si tiene o no éxito, lo cierto es que deja a estos dos últimos triunviros totalmente desdibujados y sin siquiera un poder simbólico. Esto es lo llevó a que los gordos consideraran que el formato de conducción tripartita “ya pasó a mejor vida”. Lo que no está claro es si lo que viene será la unidad.

En principio, los sindicatos enrolados en “los gordos” que respaldan a Daer se reunirán también esta semana aunque no en formato de plenario. Sus integrantes juran que del cónclave también participarán los independientes Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (Uocra). Consideran que la maniobra de los Moyano no sólo le quita vida al triunvirato sino que además su presencia junto a Barrionuevo representa un verdadero retroceso porque “se parecen más a un tren fantasma que una alternativa combativa”, dijeron y reconocieron que la unidad, como concepto político-sindical está “atravesando un momento difícil”. Más allá de la comparación buena o mala, lo real es que el moyanismo está generando un polo de atracción donde están confluyendo algunos sindicatos que forman parte de la Corriente Federal y que tienen una mayor identificación (o dependencia) con el kirchnerismo.

Los gordos e independientes recelan de Moyano y confían en que los gremios que se aglutinan alrededor del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) se les acerquen fruto de su distancia con los camioneros. Pero este grupo donde el taxista Omar Viviani y Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) eran los principales referentes no pasa por su mejor momento. La ausencia del taxista en los días aciagos de la reforma previsional fracturó este conglomerado. Es poco probable que Viviani migre al moyanismo ya que viejas e irresueltas disputas los tienen alejados. En tanto Sasia está en conversaciones con otro grupo que está avanzando en su conformación donde aparece la Unión Obrera Metalúrgica, algunos sindicatos que todavía integran el actual Consejo Directivo más otros gremios que permanecen en la Corriente Federal. Por caso, varios dirigentes de este sector participarán de un encuentro que se realizará en Catamarca el 16 de febrero próximo y que organiza la CGT de esa provincia que conduce Leonardo Burgos (sanidad). Podría decirse que será una mini cumbre donde están invitadas varias regionales de la CGT que en estos dos últimos años fueron normalizadas por el entonces secretario de Interior de la central obrera, Francisco “Barba” Gutiérrez. El metalúrgico será parte de esa reunión junto a Sasia, Guillermo Moser (Luz y Fuerza) y Pablo Biró (Pilotos), entre otros. Varios de los participantes consideran a Sasia como el indicado para conducir la futura CGT.

De a poco se acomodan las fichas y de acuerdo a como van ubicándose es arriesgado afirmar que triunfará la unidad. En la historia de la CGT siempre hubo sectores que estuvieron al margen o incluso armaron otra CGT como aquella “de los argentinos”. Es factible que ayude la unidad del peronismo. Sin embargo, tienen tiempos diferentes, sobre todo ante las políticas que lleva adelante el gobierno de Cambiemos, que buscan recortar o anular derechos laborales. Esto le impone una urgencia y velocidad de respuesta mayor al sindicalismo. (Página 12)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)