Sábado Enero 20, 2018 22:35.- Internacional | Turquía

Turquía lanza una operación terrestre y aérea contra una milicia kurda en Siria

El ejército turco lanzó este sábado una operación terrestre y aérea para expulsar a una milicia kurda del norte de Siria, desafiando las advertencias estadounidenses de que la acción podría desestabilizar aún más la región.

Diez personas, la mayoría de ellos civiles, murieron en los bombardeos turcos en la región de Afrin, afirmó el portavoz de la milicia kurda que controla la región.

Por la noche, la milicia afirmó en un comunicado que iba a "considerar responsable a Rusia de estos ataques al mismo nivel que a Turquía". "Rusia será considerada responsable por todas las masacres perpetradas en el cantón de Afrin", añadió.

La operación, bautizada "Rama de Olivo", comenzó a las 14H00 GMT, anunció el ejército turco. Entre los objetivos figuran principalmente el aeropuerto militar de Minnigh, según la agencia de prensa turca Anadolu, que habla de un total de 108 objetivos afectados.

"La operación Afrin comenzó de facto en el terreno", declaró anteriormente el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en un discurso televisado.

Afrin está controlada por las Unidades de Protección Popular (YPG), milicia kurda considerada como una organización terrorista por Ankara, pero aliada de Estados Unidos en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI).

Ankara acusa a las YPG de ser el brazo sirio del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que lleva a cabo desde hace 30 años una rebelión armada en el sureste de Turquía, poblado mayoritariamente por kurdos, y considerada por Ankara y sus aliados occidentales como una organización terrorista.

- 'Brutal agresión' -

No obstante, las YPG también son un aliado clave de Estados Unidos, socio de Turquía en la OTAN, en la guerra contra el grupo EI, y desempeñaron un importante papel en la expulsión de los yihadistas de sus principales bastiones en Siria.

Frente a esta ofensiva turca, Rusia pidió "retención", a la vez que Siria afirmó el jueves que abatiría a cualquier aparato militar que entrase en su espacio aéreo.

El ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, indicó el sábado que su país mantenía informado "por escrito" al presidente sirio Bashar al Asad de su ofensiva, lo que el régimen sirio negó denunciando una "brutal agresión de Turquía en Afrin".

Reino Unido consideró por su parte que Turquía tenía un "interés legítimo" en garantizar la seguridad de sus fronteras.

Los analistas consideran que para lanzar una gran ofensiva en Siria es necesario el aval de Rusia, que está militarmente presente en la región y mantiene buenas relaciones con las YPG.

El jefe del ejército turco, el general Hulusi Akar, y el de los servicios de inteligencia, Hakan Fridan, viajaron el jueves a Moscú para mantener reuniones.

"Turquía no lanzará una ofensiva terrestre y aérea total sin la bendición de Moscú", pronosticó Anthony Skinner, analista del gabinete de consultores de riesgo Verisk Maplecroft.

- Estabilidad regional -

El ministro ruso de Defensa anunció el sábado que los militares rusos desplegados en la zona de Afrin habían abandonado sus posiciones para "impedir posibles provocaciones" o amenazas contra ellos.

Las amenazas de intervención turca habían provocado preocupación en Washington, que apoyó a las YPG en su lucha contra el EI y su toma de control de una gran parte del norte de Siria, hasta la frontera iraquí.

Según Moscú, el jefe de la diplomacia Serguei Lavrov se entrevistó el sábado por teléfono con su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, y abordaron "las medidas para garantizar la estabilidad en el norte" de Siria.

"No creemos que una operación militar [...] conduzca a la estabilidad regional, a la estabilidad en Siria ni al apaciguamiento de los temores de Turquía respecto a la seguridad de su frontera", advirtió el viernes un alto funcionario del Departamento de Estado.

Una operación turca constituiría "un serio golpe" para la coalición dirigida por Estados Unidos en Siria, que depende todavía de las YPG para estabilizar la región después de la huida del EI, según el analista Anthony Skinner.

Erdogan reaccionó con ira esta semana ante el anuncio de la creación en el norte de Siria de una fuerza fronteriza de 30.000 efectivos, respaldada por Estados Unidos y compuesta en parte por combatientes de las YPG. Calificó el proyecto de "ejército de terror".

Además, 16 civiles murieron el sábado cerca de Damasco en un bombardeo de las fuerzas gubernamentales contra los rebeldes atrincherados en el enclave de Guta Oriental, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Y al menos 13 civiles murieron intentando huir de su país hacia el vecino Líbano durante una tormenta de nieve, según un nuevo balance dado el sábado por la ONU. (AFP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)