Sábado Enero 26, 2019.- Sociedad | España | Málaga

Tras la muerte del niño, batalla legal

Intento de rescate acalló otra cuestiones. Ahora, responsables

El intento de socorrer al pequeño de dos años caído en un hoyo de 100 metros en Málaga, donde encontró la muerte, silenciaron la investigación, que ahora promete un dura puja judicial para determinar responsabilidades.

El pequeño Julen, de dos años, que cayó hace dos semanas en un pozo y cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en la noche del viernes, se estrelló a unos 71 metros de la superficie. Así lo anunció el delegado del gobierno español en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, citado por el diario El País.

"La posición (donde se encontró) el cuerpo muestra que la caída libre de Julen fue de 71 metros y fue detenida por un montículo de tierra. A esa profundidad, el pozo estaba lleno de tierra, incluso por encima de Julen. Habia algo de tierra", indicó el funcionario.

Se deduce que una caída tan extensa, con un fuerte golpe, fue lo que le produjo la muerte.

La muerte del pequeño, que hoy conmociona a España y al mundo, esta salpicada por demasiadas incógnitas.

Todo empezó a las dos de la tarde del domingo 13 de enero, cuando la familia de Julen se encontraba preparando una paella al aire libre en la finca de David, un familiar de Victoria, madre del niño. En aquel momento, el pequeño jugaba cerca de ellos y su madre lo vigilaba, pero recibió una llamada a su teléfono móvil y lo dejó a cargo de José Rosello, el padre, que se puso a preparar fuego para cocinar el arroz y perdió de vista a Julen durante unos segundos. Pero el niño de pronto apareció, echó a correr y cuando José alzó la vista vio como se caía a un pozo, a unos 15 metros de él. Cuando quiso llegar hasta la boca del pozo ya era tarde. Ahí empezó el drama.

La movilización de equipos especiales, de expertos y especialistas, el tenso y arduo trabajo para llegar hasta el niño y rescatarlo fue vano. La dura realidad emergió ayer, cuando los socorristas recién pudieron alcanzar su pequeño cuerpo inerte.

Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ya han interrogado a varias personas, como a David, el dueño de la parcela, o el pocero Antonio Sánchez, alias "Periquete", responsable de la empresa Triben Perforaciones, que excavó el hueco donde cayó Julen.

Todas las declaraciones ya están en poder de la titular del Juzgado número 9 de Málaga.

Durante las declaraciones ante la Guardia Civil tanto David como el pocero se echaron la culpa uno al otro, pero lo cierto es que el pozo carece de los permisos necesarios que expiden dos organismos de la Junta de Andalucía, la Dirección General de Minas y la de Dominio Público Hidráulico y Calidad de las Aguas en la Demarcación de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, informó la prensa española. Uno pensaba que el propietario de la finca tenía los permisos y este señaló que imaginaba que esa era responsabilidad del que hacía el hoyo.

Tampoco existe un proyecto técnico firmado por un ingeniero, como es requerido para esos casos. La Guardia Civil cree que el pocero tapó el hueco con una piedra, que luego fue movida por una retroexcavadora al aplanar el terreno, pero nadie se explica todavía por qué había escombros taponando el pozo a 70 metros.

La Justicia se abocará ahora estudiar las circunstancias que rodearon el accidente. También deberá determinar dónde se encontraban todos y cada uno de los testigos que aquel día estaban en el Cerro de la Corona, de Totalán, alrededor de la paella familiar que terminó en tragedia.

Otra duda carcome a los investigadores. Es necesario determinar por qué la primera llamada al 112 (línea local de emergencias) la efectuaron dos senderistas y no alguno de los familiares del niño.

Tampoco es claro por qué durante los primeros intentos de rescate los equipos se encontraron con un tapón de escombros dentro del agujero a 70 metros de profundidad.

Los padres también deberán decidir si inician acciones legales contra alguien. Además, un bufete de abogados de Marbella ya pidió estudios periciales sobre cómo se estaban realizando las tareas. Los socorristas también están en la mira, algunos expertos los han objetado con dureza por "la lentitud con la que se han tomado algunas decisiones".

La ciudad de Málaga observará tres días de luto en honor a Julen, según anunció hoy el alcalde Francisco de la Torre. A las 11 de hoy (hora local) el Ayuntamiento guardó un minuto de silencio. (ANSA).