Jueves Mayo 2, 2019.- Argentina | Buenos Aires | Tres de Febrero | Remedios de Escalada

TRES DE FEBRERO: Villa Esperanza. Una zona caliente donde delincuentes y vendedores de droga operan con impunidad

Un lugar en donde los que deben controlar no controlaron. Un barrio donde los jóvenes están afectados por las consecuencias de la corrupción, del narcotráfico y del descuido del medio ambiente. ¡No los abandonemos!

Remedios de Escalada, Tres de Febrero (Mi Periódico)- --Varias carrocerías de vehículos robados y prolijamente desmantelados, algunas incendiadas, permanecen en los fondos del barrio Villa Esperanza, a orillas del Arroyo Morón, en un lugar cercano al cruce de la ruta provincial 8 y el Camino del Buen Ayre. Lamentablemente son imágenes que forman parte del paisaje de una área castigada y vandalizada por el delito.

Un barrio donde los criminales que quieren cometer el delito con el menor esfuerzo posible y cerca de sus casas han encontrado el lugar perfecto.

Un barrio que conoce de sobra el progresivo abandono del Estado, de sus responsabilidades primarias. Ausencia que duele más que nunca, justamente, porque se registra en los sectores de la comunidad que más están necesitando asistencia y protección.

Los ciudadanos honestos y trabajadores del barrio han sido abandonados virtualmente por el Estado y están a la buena de Dios.

La liberación de la zona, implica "dejar hacer" a las bandas, que tienen de rehén a la población de ese barrio. "En ese escenario los niños quedan doblemente presos: de la ausencia del Estado,de los delincuentes y del narcomenudeo que ellos mismos protagonizan por no quedar otra salida y de la violencia que las bandas instauran en esos territorios.

Lo habitual es que en estos lugares comience a morir lentamente el sentido de comunidad y que los lazos sociales e institucionales sean sustituidos por otros, generados por las conductas ilegales o por el avance de las bandas delictivas.

Hace algunos días cuatro delincuentes armados interceptaron en uno de los ingresos del barrio a un joven herrero que pasaba con su automóvil por el lugar. Tras obligarlo a detener la marcha y descender, los ladrones se llevaron el coche con todas sus pertenencias y sus herramientas de trabajo.

Pero la víctima no se quedó quieta e intento recuperar el coche que estaba en el fondo del barrio. Los delincuentes le pidieron diez mil pesos para entregarle el coche. el joven los pagó, pero cuando fue en busca del vehículo lo encontró con faltantes y con la trompa prácticamente dentro del arroyo Morón.

Al final, se quedó sin el coche que terminó incendiado y sin la plata.

La impunidad con que actúan los delincuentes y vendedores de droga merece ser recibido como un llamado de atención.

A esto se llega cuando el poder público no interviene tempranamente y su ausencia es ocupada por bandas delictivas, a menudo vinculadas al tráfico de drogas o de armas. A veces el clientelismo político intenta capitalizar en su beneficio esa situación de abandono y desolación.

La rápida recuperación de las áreas urbanas, la inclusión social de los sectores marginados y la presencia clara del Estado como garante de seguridad son fundamentales para revertir la espiral del crimen y la violencia en los contextos urbanos.

Sólo el Estado y sus representantes parecen no darse por aludidos, acaso porque están requeridos por la absorbente tarea de disputar y retener el poder.