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Lunes Octubre 24, 2016 20:38.- Por Antonella S. Marty

Sugerencias para lograr un buen gobierno

Gobernante, ¿quieres que el país progrese?

No interfieras en la vida personal de tus ciudadanos.

No busques cercenar los derechos de propiedad, y no te aferres a la tendencia de las expropiaciones. No olvides los incentivos de la propiedad privada, y tampoco olvides que lo que es de todos, al fin y al cabo termina siendo de nadie.

No quieras controlar los medios de comunicación. La libertad necesita de diversidad de medios y de información independiente que circule sin intervenciones gubernamentales.

No encarceles por pensar diferente. De las distintas opiniones se crece, y por ellas se enriquece la cultura.

No busques un enemigo o algún chivo expiatorio para culparlo de todos los males. Deja de culpar a los Estados Unidos, al imperialismo, al capitalismo o a la globalización.

Acepta los errores que han cometido los gobiernos de tu país y no fomentes las medidas populistas de empobrecimiento.

Reduce los puestos públicos. El empleo público es improductivo ya que fomenta la pobreza y estanca a la sociedad.

Recuerda que si la pobreza disminuyera con planes sociales, los mismos deberían ser cada vez menos, y no deberían aumentar descomunalmente tal como sucede en los países donde se aplican estas medidas clientelistas y de corto plazo. En cambio, sí podrás disminuir la pobreza con educación de calidad, con apertura de la economía, con inversión privada, lo que llevará a la creación de un buen número de empleos productivos y gente pensante.

No interfieras en la justicia, la misma debe ser independiente para que el Estado de Derecho pueda llevarse a cabo de modo correcto.

Recuerda que el Estado no cuenta con ninguna naturaleza empresaria. No pongas a los burócratas del Estado a manejar empresas, porque a la larga tendrás empresas sin empresarios y llenas de parásitos dependientes del dinero del contribuyente.

Levanta la voz ante los atropellos a las libertades civiles, económicas y políticas en el mundo. No te quedes callado y no seas cómplice del populismo del siglo XXI.

No le quites a algunos para darles a otros. No olvides: la riqueza no tiene un tope. Se trata de aumentar el tamaño de la torta, no de repartirla cada vez más en trozos más pequeños.

Fomenta el comercio, ésta es la gran clave. Abre los mercados, ningún país crece bajo el proteccionismo o encerrando a su gente. Jamás te tientes, porque una vez que caes no hay vuelta atrás.

No utilices los planes sociales para conseguir votos. Esta medida populista hará que los ciudadanos se hagan dependientes del gobierno, y sólo crearás una sociedad parasitaria que te demandará cada vez más necesidades.

Dale libertad a la educación. Pon a los colegios y a las universidades a competir. Fomenta la educación privada, la libertad de programas de estudio y la libre elección de los estudiantes y los padres sobre su educación.

No aumentes los impuestos, ya que estos siempre recaerán fuerte sobre los más pobres, y a la larga crearás improductividad en la sociedad. Déjalos ahorrar.

No aumentes el gasto público. No despilfarres el dinero de los individuos para fomentar planes que los empobrecerán cada vez más, ni utilices aquel dinero para enriquecerte junto a tu séquito.

Deja de lado la emisión monetaria, ya que la misma sólo generará más inflación.

Fomenta la inversión privada, deja que aumente la riqueza en la sociedad. Los empresarios son los que generan empleo productivo, no les pongas más trabas a sus actividades comerciales.

Ponle pausa a las barreras burocráticas y a los interminables trámites. El tiempo de un individuo vale mucho.

No utilices al Estado como fuente de trabajo para tus familiares y amigos.

No pongas a tu cuerpo de economistas a fijar precios en el mercado. Los precios son señales, y cuando interfieres en tal proceso distorsionas la vida diaria de la sociedad. Déjalo en manos de la oferta y la demanda.

No dividas a la sociedad y tampoco impongas tu manera de pensar. Sería lamentable que tus políticas dividan familias, terminen amistades o arruinen una cena de domingo.

Protege a tus ciudadanos del narcotráfico, no lo dejes ingresar, y jamás cedas ante el terrorismo.

No descuides la seguridad de los ciudadanos. Si alguien roba, mata, o viola no debe quedar impune. Las leyes están para cumplirse. Que la cárcel no se convierta en un lugar transitorio de una o dos noches para la gente que comete este tipo de crímenes.

Olvídate de las cadenas nacionales, quítate esa necesidad de ser visto y adorado.

Recuerda que el “dinero estatal” no existe. El Estado no produce nada, sólo existe el dinero de los individuos.

No juegues con el nacionalismo, es un camino peligroso.

No manipules las elecciones. Como llegaste te vas a tener que ir. El asiento presidencial no es para siempre, así que olvida tu tentación de perpetuarte en el poder bajo las típicas re-reelecciones indefinidas del populismo latinoamericano.

No cambies las reglas de juego. Esto es crucial tanto para las relaciones con distintos actores, inversores, ciudadanos y otras naciones.

Escucha a los tanques de pensamiento, interactúa con ellos, ten en cuenta las distintas opiniones, nútrete del ambiente intelectual y nunca impongas una línea de pensamiento en la opinión pública.

Ten cuidado con los sindicatos.

Fomenta la meritocracia, no te pongas a repartir privilegios.

Olvídate del personalismo, cumple tu período, y preocúpate por dejar un legado. Haz que tus políticas sean continuadas por partidos distintos al tuyo, esto, con políticas correctas, logrará llevar al país por el buen camino del largo plazo, y así el país conocerá el progreso.

Y por último, recuerda que el gobierno debe obedecer las leyes y rendir cuentas constantemente. Llegaste para recibir órdenes de tu pueblo, no para decirle lo que tiene que hacer y convertirlo en tu rebaño personal. La sociedad debe estar formada por individuos, no por súbditos.

Si logras cumplir estos principios entonces obtendrás una administración exitosa, y más aún, promoverás que los ciudadanos desarrollen sus vidas al máximo. No cometas el error del populismo del siglo XXI. La experiencia global lo ha demostrado, y han sido los gobiernos de tinte interventor, de tamaño grande y de características estatistas y populistas, los primeros en conseguir el descontento y el rechazo por parte del pueblo. No te equivoques como ellos, sé diferente y pon en práctica a la libertad. (El Instituto Independiente)