Lunes Julio 10, 2017 06:39.- Argentina, Buenos Aires, Ensenada

Marchan por el femicidio de Emma en medio de la angustia y la bronca

La organizan alumnos de Medicina. Parte de 60 y 120 a las 17. La UNLP adhiere. En las redes piden justicia. La hallaron en su casa de la localidad de Punta Lara, partido de Ensenada, con varias puñaladas, al igual que a otra joven, quien fue internada en grave estado. Fue identificada como Ana Laura González (28), estaba tirada en el patio de la casa con puñaladas en el tórax y el torso. Detuvieron a un sospechoso que sería novio de la víctima fatal.

“Micaela, no tengo idea quién eras, no sé cómo eras, jamás te vi en mi vida. (...) Hoy me da muchísima rabia tener que hablar de vos en pasado y con tanto dolor. Ya no volvés a casa, ya no seguís tu día a día porque alguien se cobró tu vida tan frágil e inocente”.

El 8 de abril, María Emma Córdoba (26) publicó en su Facebook un mensaje para la víctima de un femicidio que tuvo repercusión nacional. Hoy es ella la que ocupa la atención mediática, después de que fue violada y asesinada por un vecino en su casa de Punta Lara, el sábado a la madrugada.

El espanto que le costó la vida a la joven estudiante de Medicina ya cosecha un reclamo generalizado de justicia. Con ese fin, se organizó una marcha para esta tarde en esa facultad donde Emma cursaba cuarto año, era ayudante de la cátedra de Biología y la conocían por su compromiso y solidaridad.

La concentración será desde las 17 en 120 y 60. Está previsto que la caravana parta hacia la Gobernación. “La angustia y la bronca nos cierran el pecho y la garganta, con el correr de las horas fue llegando la noticia y los que la conocimos de cerca no lo podemos creer”, expresaron desde el centro de estudiantes.

La UNLP decretó para hoy un día de duelo y contempló “facilidades académicas para poder asistir a la movilización”, mediante un comunicado.

Se prevé una marcha muy importante, debido a que también adhieren las agrupaciones estudiantiles de las otras facultades de la universidad. Miles de personas se “anotaron” en el evento online para participar o acompañar.

“Porque no queremos que sea una más en la lista, porque no podemos creer que Emma sea una de esas chicas que cada 36 horas pierden su vida a causa de la violencia, creemos que es necesario reclamar por justicia”, publicaron en las redes.

Ese mismo espacio web sirvió de plataforma para que los amigos o conocidos de la chica también se manifestaran. “¿Por qué tuviste que cruzarte con esa bestia? ¿De qué dios habla la gente? No existe consuelo”, afirmó Gabi. “Mi barrio se tiñó de negro. Mi alma ya no sabe qué hacer, mi memoria promete no olvidarte”, dijo Miri.

Proteccionista

Ayer a la tarde, abajo de un cielo gris que se caía, algunas amigas de Emma volvieron al lugar del horror. Enfrente de la casa rodeada por cintas de “peligro”, la policía mantenía una custodia, ante la posibilidad lejana de que “venga alguno a querer tomar represalias” contra Ariel Báez, el acusado de ser el autor de la masacre.

Ellas fueron hasta ahí para retirar a las mascotas de la chica: un par de perros mansos que, visiblemente asustados, correteaban y no se dejaban agarrar.

Mientras, algunos allegados a la mujer del acusado fueron a retirar objetos personales a la casa de al lado, la misma donde Báez se acostó a dormir con su beba inmediatamente después de su espiral de violencia incontenible.

Emma era proteccionista de animales y en su casa solía albergar algunos ajenos para darles un sitio de tránsito para luego ser adoptados. Aparentemente, eso fue lo que irritó en algún momento a Báez: de ahí su pelea con el ex novio de Córdoba -de cuando la pareja vivía en esa casa de calle 126-.

El presunto asesino vivía justo al lado de ella. ¿Habían tenido problemas? “Ella no nos contó eso, aunque sí nos decía que el barrio es peligroso y que no se iba de ahí por miedo a que le usurparan la casa”, explicó una de las chicas que se acercó ayer hasta el escenario del crimen.

Es el barrio Villa María de Punta Lara, un enclave situado camino a Boca Cerrada, a unos 10 minutos del acceso a la localidad por diagonal 74, donde se ve el horizonte del río y los vecinos se conocen entre todos.

En sus años en Medicina, Emma cosechó amistades. “Era muy luchadora y estaba comprometida con la cuestión del ingreso de los estudiantes”, la describió una de las amigas. “Era una compañera excepcional, siempre alegre a pesar de las adversidades”, completaron desde el centro de estudiantes.

“La muerte violenta sufrida por Emma es una expresión extrema de la violencia de género que repudiamos. Es un hecho que genera profunda conmoción en nuestra comunidad universitaria, nos interpela y nos convoca a fortalecer el trabajo de visibilización y desnaturalización de la violencia de género y la lucha por los derechos de las mujeres”, se lee en otro pasaje del comunicado oficial de la UNLP. (El Día)