Viernes Abril 26, 2019.- Argentina

Malhumor inversor golpea con fuerza a mercados argentinos

Se disparó el riesgo país y el dólar pasó sin escalas del pánico al alivio

Los mercados de Argentina caían con fuerza el jueves ante las persistentes dudas sobre el panorama político del país después de que los últimos sondeos de opinión para las elecciones de octubre mostraran un constante retroceso del presidente Mauricio Macri.

El desplome financiero podría empeorar la combinación de recesión con inflación que sufre la nación y poner en riesgo el plan de reelección Macri, mientras crece la figura de la exmandataria peronista Cristina Fernández, por más que aún no dijo si participará o no en la votación.

La tercera economía latinoamericana atraviesa una recesión que llevaría a una contracción económica de 1,4 por ciento este año, de acuerdo con un sondeo de Reuters. Mientras, la inflación se mantiene implacable, a un ritmo superior al 50 por ciento interanual.

Fue momento en que el riesgo país saltó por encima de los 1.000 puntos, el dólar se disparó hasta superar los $ 47,51, el S&P Merval caía más de un 4% y los bonos en dólares se derrumbaban un 7,7%.

El desplome era similar a un período de zozobra del año pasado, cuando Argentina tuvo que solicitar un crédito de emergencia de 56.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional para estabilizar su cuadro financiero en el comienzo de una crisis cambiaria.

El 25 de abril de 2018 –hace exactamente un año– empezó la corrida cambiaria. El puntapié inicial fue la salida del JP Morgan de sus inversiones en Lebac y el pase inmediato a dólares para retirarse del país. Fue un golpe de knock out del que no pudieron recuperarse los funcionarios económicos. Las medidas que se aplicaron a partir de ese momento desde el Banco Central y el Ministerio de Hacienda fueron de fracaso en fracaso. Los datos duros del último año lo dejan claro. El tipo de cambio aumentó un 130 por ciento, la inflación se duplicó y el riesgo país pasó de estar en el promedio de la región a ser el más elevado después de Venezuela (y el más alto desde 2014, cuando se llevaba adelante el juicio de los fondos buitre).

Esta semana empezó a registrarse una nueva fase de la crisis financiera. El primero de los eventos conflictivos fue la licitación de Letes del Ministerio de Hacienda. Por primera vez en el año no se pudo renovar la totalidad de estas letras, a pesar de la suba de las tasas, y casi la mitad de los vencimientos quedaron sin colocarse. Fue una señal clara que el clima financiero podía ponerse cada vez más espeso. Los inversores no quisieron renovar esta deuda de corto plazo porque el próximo vencimiento es después de las elecciones y la incertidumbre sobre lo que puede llegar a pasar a partir de octubre se encuentra en niveles pico.

Esta situación de nerviosismo a inicios de la semana se potenció a partir del miércoles, cuando se observó una jornada de pánico en las agencias de bolsa y casas de cambio de la city porteña. Los bancos se hundieron, el dólar saltó 4 por ciento y el riesgo país subió más de 100 puntos en el día. Este jueves a la mañana también arrancó caótico con caídas en todos los activos financieros y un nuevo salto de la divisa. Pero en la segunda mitad de la jornada la tensión empezó a moderarse. El rebote de algunos bonos y de las acciones se explicó de distintas formas. Desde que el rendimiento era muy elevado como para justificar el riesgo de volver a comprar los activos hasta que la Anses salió a adquirir bonos de corto plazo como el Bonar 2020. Esta última hipótesis la hizo circular la agencia de noticias Bloomberg a través de su portal financiero.

“Los bonos en dólares de corto plazo hicieron el camino del héroe. Arrancaron muy mal y terminaron en terreno positivo. Los títulos en moneda extranjera empezaron a ser muy tentadores para los inversores. En un momento de la rueda el bono A020, que vence en el segundo semestre del próximo año, llegó a ofrecer una ganancia en dólares del 40 por ciento. No recuerdo ver algo así hace muchos años”, indicó a este diario José Ignacio Bano, de la agencia de bolsa Invertir Online. El analista planteó que con las acciones pasó algo similar. “El MerVal está en 650 dólares. El pico fue a inicios del año pasado en 1800 dólares. Es decir, las empresas están cotizando a la tercera parte. Hubo bastante volumen de operaciones y muestra que algunos a este valor empiezan a entrar nuevamente y aguantar la volatilidad”, aseguró.

En el mercado coincidieron que el salto de la divisa de las primeras horas de la jornada fue apaciguándose por dos elementos: la suba de la tasa de interés de más de tres puntos y algunas ventas de futuros del Banco Central. La autoridad monetaria llevó las tasas de las Leliq de 68,3 a 71,0 por ciento y ya se ubica cerca de los niveles pico de 74 por ciento registrados en octubre del año pasado (cuando se puso en marcha el plan de emisión cero y una zona de no intervención para el tipo de cambio). El aumento de los rendimientos de las Leliq permitió calmar la tensión cambiaria pero no fue efectivo para seguir retirando pesos de circulación. Este jueves se observó la tercera jornada de expansión monetaria por más de 31 mil millones de pesos. En lo que refiere a las reservas internacionales, se ubicaron en 72.081 millones de dólares y marcaron una baja de 248 millones de dólares.

La actual situación es responsabilidad del Gobierno por no haberse moderado en la toma de deuda. Allí está el origen del vendaval. Comparemos que sucede cuando cae la lira turca en Chile o en Perú. Nada o casi nada. En una economía desangrada, y con un futuro poco claro en términos de su programa financiero, esto se convierte en vendaval. Creyeron que la capacidad de endeudamiento era infinita y lo que fue infinito fue la frivolidad. El Bono Centenario fue síntoma de no entender para qué estaban, fue para salir en las revistas de Finanzas. Son muy pocos los países que emiten bonos a 100 años, ninguno que está saliendo de país de frontera a emergente. Creían que estaban en la gerencia financiera de una empresa, pero las necesidades de un país son otras. Creyeron que la capacidad de endeudamiento era infinita y lo que fue infinito fue la superficialidad con que se tomó un tema con una historia compleja en la Argentina como es la deuda.

José Urtubey, directivo de UIA y Celulosa Argentina, sostiene que "la crisis no cesó era previsible, hace dos años dijimos que veníamos en un modo financiero, no productivo, Y lamentablemente no había herramientas que se hayan aplicado que indicaran que esto iba a cambiar. Ahora hay que seguir de cerca, además de los problemas internos, la reforma impositiva china, porque probablemente sea un foco de atracción de inversiones. A un año de cumplirse la crisis y mirando hacia adelante, tenemos que virar hacia políticas productivas".

Para buena parte de los actores económicos, el primer hito de la crisis es, precisamente, político. La tan mentada conferencia de prensa del 28-D (28 de diciembre de 2017), en la que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, se sentó junto al expresidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, en un gesto que para muchos fue la intervención oficial sobre la política monetaria. En esta línea analiza el año de crisis el textil de TN Platex, Teddy Karagozian. "El origen de la crisis, que empieza a ser más visible para la gente en abril o mayo del 2018, inicia en el error de diagnóstico que tienen tanto el BCRA como el Ministerio de la Producción en las causas de los costos altos. Argentina es cara porque hay mucho impuesto metido en el precio. El proceso inflacionario ha ido creciendo a medida que el Estado ha gastado más dinero sin generar condiciones macro. Así abrir la economía cuando aún no teníamos competitividad real, producto de los costos más impuestos, generó una faltante de dólares. Volvió a suceder lo que sucede siempre. Viajes al exterior y compras innecesarias en un país que lo que necesita es inversiones. En abril se cometió el de subir las tasas y se acelera el fenómeno inflacionario. Ese error sigue aún hoy, por eso la cosa no cambia". detalló el empresario.

La perspectiva para el corto plazo en los mercados locales seguía nublada. “Como la incertidumbre política y de gestión va a estar presente, es difícil también suponer una mejoría material” en los activos argentinos, dijo Miguel Zielonka, director asociado de la consultora EconViews. (Ámbito/Página12/El Cronista/Reuters)