Lunes Febrero 12, 2018 09:52.- Argentina | Buenos Aires | La Plata

Murió el joven de 23 años que se resistió al robo de su motocicleta en Villa Elvira

Le habían pegado cinco puñaladas, una en el corazón. La familia está conmovida y salió a reclamar justicia. Hicieron circular por la red social Facebook una serie de imágenes de los supuestos autores del asesinato. El informe inicial de la Policía dio cuenta de que presentaba una sola herida cortante en el tórax, aunque al llegar al Policlínico San Martín, en grave estado, se comprobó que, en realidad, tenía cinco puntazos.

El joven de 23 años que había sido apuñalado el sábado por la noche cuando resistió el robo de su motocicleta en la localidad de Villa Elvira, murió en las primeras horas ayer en el Policlínico San Martín.

Según confirmaron fuentes médicas, tenía cinco puñaladas, una de ellas en el corazón, que terminó por provocarle el deceso.

El hecho causó gran conmoción entre sus familiares y amigos, que describieron a Gonzalo Ezequiel Solís, como se llamaba la víctima, como “un pibe sano, sin maldad y muy trabajador”.

Ahora todas las sospechas están centradas en dos personas, que aparecen en una serie de imágenes difundidas por las redes sociales, que serían los autores del homicidio o tendrían alguna relación con el brutal ataque.

Los captó una cámara de seguridad del negocio donde Solís se desempeñaba como repartidor y al que supuestamente ingresaron los acusados para realizar algún tipo de tarea de inteligencia previa, bajo la excusa de hacer un clásico pedido de comida.

Todo comenzó, como este diario publicó en su edición anterior, en el local de pastas “Badaloni”, situado en 72 entre 9 y 10.

Allí, siempre a decir de los voceros consultados, estuvieron dos personas que “después salieron del comercio” y se llevaron a la rastra la motocicleta del joven repartidor, ya que él mantenía las llaves en su poder.

Las circunstancias son motivo de investigación, aunque se sabe que Solís se dio cuenta de lo que había pasado y trató de evitar el robo.

Las fuentes confirmaron que la víctima persiguió unos metros a los delincuentes, quienes lo agredieron con un arma blanca.

El informe inicial de la Policía dio cuenta de que presentaba una sola herida cortante en el tórax, aunque al llegar al Policlínico San Martín, en grave estado, se comprobó que, en realidad, tenía cinco puntazos.

Lo tuvieron que operar de urgencia en el shock room del hospital, donde se mantuvo en estado reservado, hasta que los profesionales no pudieron mantener sus signos vitales y falleció.

Se habla de que la motocicleta del repartidor estaba estacionada frente al negocio y que hubo un forcejeo.

Ante el avance de la inseguridad, Solís ya le había advertido a su familia que no iba a dejar que lo asaltaran, pese a los consejos que siempre le dieron en la casa (ver aparte).

Por eso su valiente actitud frente al ataque que, si bien logró evitar el despojo material, lo expuso a una agresión mortal.

Buscan testigos

Personal de la DDI La Plata, junto a policías de la comisaría octava y del Comando de Patrulla local, comenzaron a realizar una profunda investigación para dar con los autores del crimen, que impulsó el protocolo habitual para este tipo de situaciones tan dramáticas: la desesperada búsqueda de testigos y, elementos de filmación, que sirvan como elementos de cargo para sostener un requerimiento de detención. Todo bajo directivas del fiscal en turno, Álvaro Garganta.

En la causa, además, interviene el juez de garantías, Juan Pablo Masi.

Como se dijo, más allá de que existen imágenes de una cámara del local donde trabajaba Solís, donde se vería en primer plano a los autores del hecho, los pesquisas intentan determinar en qué fugaron y si contaban con apoyo de más cómplices.

El crimen tuvo una gran repercusión en distintas plataformas virtuales, donde las muestras de condolencia y apoyo a la familia se multiplicaron con el correr de las horas.

La mayoría de esos mensajes, demás está decirlo, hicieron referencia a la personalidad, las cualidades y los valores que siempre demostró Gonzalo. Por eso su muerte causó tan enorme impacto.

Los vecinos, además, denunciaron que la situación de inseguridad en el barrio es alarmante.

“Esto se sabía. Podía pasar en cualquier momento. No se ven policías, no se ven patrullajes. Estamos totalmente indefensos. La gente encerrada y aterrada y los delincuentes dueños absolutos de la calle. Hay robos a toda hora”, se quejó un frentista.

El cuarto asesinato del año

El crimen de Gonzalo Solís fue el cuarto en lo que va de 2018.

La estadística refleja así que en este arranque de año hubo una muerte violenta cada poco más de diez días: una cada 10,5 días para ser exactos.

En tanto, en 2014, al 12 de febrero incluido, no se habían producido homicidios. Sí en 2015, que tuvo seis; 2016 arrancó con cuatro y en 2017 hubo tres.

Este análisis numérico, por último, permite apreciar que la tasa de homicidios se mantiene uniforme desde 2015 a la fecha. (El Día)