Viernes Enero 26, 2018 12:56.- Argentina | Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Moyano dijo que la denuncia en su contra es “un disparate” y acusó al Gobierno de intentar “distraer la atención”. “No tienen capacidad para salir de la crisis”

Tras la difusión del avance de una causa por irregularidades en Independiente, el titular de Camioneros, Hugo Moyano, dijo que detrás de la denuncia está Cambiemos. Acusó al Gobierno de atacar “los derechos de los trabajadores”.

Para Hugo Moyano, las denuncias judiciales que pretenden achacarle representan en realidad una jugada a dos bandas del gobierno nacional que por un lado intenta disciplinar a los sindicatos y, por otro, distraer a la sociedad “porque no tienen capacidad para salir de la crisis”. El camionero, ahora alejado del Gobierno, aseguró que los integrantes de la administración de Cambiemos “desprecian a los laburantes” porque nunca tuvieron necesidades e incluso afirmó, con una alta dosis de ironía, que “si he cometido algo por lo que tenga que ir preso, lo único que pido es estar al lado de la celda de Franco, porque si me meten preso a mí, imagínense entonces el padre de Macri con los desastres que hizo”.

La reaparición de Moyano se produjo un día después de que, con bombos y platillos, los grandes medios de comunicación afines a la Casa Rosada se hicieran eco de que un fiscal notificara a Moyano de la existencia de una causa abierta por asociación ilícita y fraude a los directivos del Club Atlético Independiente, que él mismo preside y donde su hijo Pablo ocupa la vicepresidencia. Eso lo llevó a sentarse en el set televisivo de Crónica TV para, desde allí, no solo rechazar las acusaciones sino también criticar al Gobierno y señalar que está detrás de estas operaciones. El miércoles, además, Camioneros había confirmado y pueso fecha a una movilización, que se realizará el 22 de febrero. Sobre las denuncias dijo que “son un disparate sin sentido” y advirtió que sobre esa causa lo que recibieron es una notificación de que se realizarán pericias que ordenó la Fiscalía que entiende en la causa abierta por las declaraciones del detenido barrabrava Pablo “Bebote” Alvarez. Aprovechó esta referencia para indicar que el Gobierno la promueve a modo de una “venganza” en su contra por no arrodillarse ante el poder. “Yo sólo me arrodillo ante Dios”, pontificó.

Moyano reconoció una larga amistad con Macri e incluso aseguró haberlo defendido ante el gobierno del Frente para la Victoria cuando el actual mandatario nacional gobernaba la Ciudad de Buenos Aires. “Ahora son el poder y creen que se pueden llevar a todos por delante”, indicó. De hecho, cuando la campaña presidencial de 2015, el propio Moyano afirmó que Macri había sido uno de los gobernantes que más había hecho por los trabajadores. Pero ese tiempo ya pasó. Según sus declaraciones de ayer, fueron las políticas aplicadas por la administración de Cambiemos lo que los distanció a tal punto que ya ni siquiera hablan por teléfono.

Moyano insistió en sus tesis de la “venganza” que aplican los funcionarios nacionales y puso otro ejemplo para demostrarlo cuando recordó que, luego de que su hijo Pablo acompañara a la Corriente Federal de los Trabajadores en la primera movilización contra la reforma previsional fue allanada la sede de Independiente. “Lo único que falta es que acusen a mi mamá que tiene cien años”, ironizó con una media sonrisa. Lo curioso es que Pablo Moyano sólo estuvo en aquella movilización y después no apareció durante las jornadas que incluyeron represión, heridos y detenidos, del 14 y 18 de diciembre. En aquellos días, los sectores más combativos e incluso los conservadores de la CGT criticaron a Moyano hijo porque ni siquiera participó de la decisión del luego frustrado paro nacional. En los mentideros sindicales siempre le adjudicaron un doble juego a los Moyano, donde el padre negocia y el hijo aprieta. Incluso aseguran que la actual dureza de Hugo tiene que ver con el ataque a Pablo más que a su propia persona. Pero, más allá de esas especulaciones, las afirmaciones de Moyano no parecen alejadas de lo que ocurre en la actualidad. Por caso, para el camionero no hay lugar a duda de que el Gobierno lo está utilizando para “distraer la atención”, porque “quieren ocultar lo que ocurre en el país y no les veo capacidad para salir de la crisis que vivimos”. Es más, en otro tramo de la entrevista indicó, casi como un dirigente clasista, que los funcionarios del Gobierno consideran que “si sos laburante no podés tener nada, pero ellos pueden tener lo que se les dé la gana porque son empresarios. Mi viejo me dejó de herencia el defender a los laburantes. A otros les dejaron el haber comprado y vendido el Correo Argentino”, dijo, en obvia referencia al Grupo Macri y la privatización del servicio postal. No fue la única referencia a la familia presidencial. También dijo que los trabajadores fueron los que pelearon contra la última dictadura y que “los empresarios fueron socios y compinches de los dictadores”.

Para Moyano, la otra prueba del desprecio del Gobierno hacia la clase trabajadora se expresa en el intento de ponerle techo a las paritarias. “Eso significa sacarles el plato de comida a los trabajadores. Como a ellos nunca les faltó nada no se dan cuenta de que la gente pasa necesidades”.

La discusión y el distanciamiento con el Gobierno le servirá al sector de Moyano en la CGT para recuperar fuerza en la lucha por la reorganización de la central sindical. (Página 12)

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)