Sábado Abril 20, 2019.- México

Los niños quieren ser sicarios

En diversas zonas, unirse al crimen es una aspiración infantil

Los niños mexicanos de hoy ya no responden como solían hacer sus padres de pequeños cuando se les preguntaba lo que querían ser en el futuro y, en lugar de aspirar a convertirse en bomberos, policías o pilotos de avión, prefieren ser sicarios.

La insólita preferencia revelada por un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Coahuila, en el estado norteño del mismo nombre, no hace sino confirmar una opción que se repite entre infantes de diversas zonas del país.

El relevamiento fue realizado por alumnos de la Facultad de Trabajo Social, entre niños de entre 5 y 11 años de la zona noroeste de la ciudad de Saltillo, habitada por barrios marginales donde se registran altos niveles de delincuencia.

"Tienen problemas emocionales, falta de cultura pues su situación económica no les permite conocerla, registran emociones que no son controladas, explotan al menor motivo, incluso hay cuestiones en donde el panorama es la adicción", señalaron los autores del informe.

En estos sectores, los pequeños perciben en forma cotidiana escenas de drogadicción y violencia protagonizadas por jóvenes y normalizan esta situación e inclusive anhelan poder participar en estas batallas entre bandas.

"Cuando comenzamos a hablar con ellos nos mostraron que quieren ser parte de las drogas y la delincuencia", señaló una alumna, citada por el diario Vanguardia de Coahuila.

Los alumnos de sexto semestre iniciaron desde hace dos años el "proyecto de intervención social" denominado "Mirando hacia el futuro", que incluyó diversas fases, entre ellas la observación, el diagnóstico, la elaboración de un modelo de estudio y su implementación.

El propósito del estudio es "fomentar el desarrollo y bienestar de los tres círculos de vida de los niños (personal, social y familiar) aplicando el "modelo biopsicosocial, con inteligencia emocional de manera social, a través de pláticas semanales con los niños, explicaron las alumnas.

Además, los jóvenes tuvieron un acercamiento con los padres de familia para informar de la forma en que se trabaja con sus hijos, y conocer el entorno en que se desarrollan no sólo por factores de violencia, sino de medio ambiente, contaminación y proliferación de animales callejeros, entre otros.

Hay franjas completas del país azotadas por la atroz violencia que cimbra a México desde hace 12 años, desde que el gobierno lanzó la cuestionada guerra contra las bandas criminales.

La espiral arroja hasta ahora más de 250.000 muertos y unos 40.000 desaparecidos, donde la falta de empleo y educación no deja alternativas a niños y jóvenes más que unirse a la delincuencia. Los niños aún todavía no terminan la pubertad y ya cargan con algún esfuerzo armas de alto poder como las llamadas "Kalashnikov" o AK-47.

Según un ensayo de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el sicariato es "una forma de delincuencia, cada vez más preocupante en México".

"No solo por el posicionamiento de esta fuerza armada en los grupos criminales, sino además por su instauración en la realidad donde el asesinato por encargo es un acto que se ha mercantilizado", señala el reporte académico.

Más de 13.000 niños han sido recluidos en cárceles para menores de edad por actos criminales, el 37% de los cuales por haber cometido el delito de homicidio, según el informe "Adolescentes: vulnerabilidad y violencia".

El documento fue elaborado por especialistas del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Existe el deseo de imitar un estilo de vida que los adolescentes han podido observar en su entorno y que incluye: armas, autos, alcohol, drogas, sensación de poder y otros lujos y excesos a los que consideran que sólo pueden acceder uniéndose a esos grupos", dice el documento.

"Tienen el deseo de formar parte de un grupo que les brinde la sensación de pertenencia, de protección, de solidaridad, equivalentes o sustitutas a las de una familia", señaló el estudio, en el cual colaboró la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (ANSA).