Jueves Junio 23, 2016 20:08.- Argentina, Buenos Aires, Avellaneda, Sarandí

Lo llevaron cautivo a la casa de sus padres para robar y lo asesinaron porque quiso huir

Un joven analista de sistemas fue asesinado de un balazo en la localidad bonaerense de Sarandí cuando, maniatado, intentó huir de delincuentes que lo asaltaron cuando llegaba a una casa a buscar a sus perros y lo llevaron cautivo hasta la vivienda de sus padres para robar.

Fuentes policiales y judiciales aseguraron que se trata de Matías Augusto Terrón (29), quien cayó muerto sobre la calle Supisiche al 100, a media cuadra de la casa de sus padres, en esa localidad del partido de Avellaneda, al sur del conurbano.

Según los investigadores, todo comenzó cerca de las 22 del miércoles cuando Terrón llegó a una casa ubicada en la calle Necochea al 1700, de Avellaneda, donde habitualmente quedaban sus perros al cuidado de una amiga mientras él y su novia, llamada Jésica, estaban trabajando.

Allí, mientras aguardaba que le bajaran sus mascotas, Terrón fue sorprendido por al menos cuatro asaltantes que lo amenazaron con armas y se lo llevaron cautivo aparentemente en su propio vehículo, un Fiat Punto que había quedado estacionado a los pocos metros.

"En ese momento nosotros nos enteramos de que algo había pasado porque la chica que le tenía que entregar los perros a mi hijo bajó y mi hijo había desaparecido. Por eso, llamó a Jésica y le contó", afirmó Néstor Terrón, el padre de la víctima.

Al parecer, según sospechaban este jueves los investigadores policiales y judiciales, los ladrones le exigieron al joven que los llevara a su domicilio para robarle, pero éste se negó porque allí se encontraba su novia embarazada.

Sin embargo, los delincuentes se apoderaron del documento de Terrón y se dirigieron al domicilio que figuraba allí, en Luis María Campos al 2900, a metros de Supisiche, en Sarandí, a unas 20 cuadras de donde comenzó todo.

"Él no quiso ir a su casa porque allí estaba su mujer embarazada. Lo hizo para protegerla a ella. Además, sabía que nuestra casa estaba vacía, porque nos mudamos hace un tiempo a un barrio privado por cuestiones de seguridad", dijo en la mañana de este jueves el padre de Matías.

Mientras todo esto pasaba, el hombre llamó al celular de su hijo y lo atendió un hombre que dijo ser policía y que Matías había tenido un accidente de tránsito con su auto y que estaba en estado de ebriedad y herido.

"En el medio de la charla con este hombre, escuché una frecuencia policial. Ahí me di cuenta que algo había pasado. Yo le dije a mi mujer 'esto es un choreo'", relató Néstor.

Se cree que una vez en la casa de Luis María Campos, los delincuentes ingresaron y maniataron a su víctima, mientras buscaban dinero y objetos de valor.

Pocos minutos después, según las fuentes policiales y judiciales, el joven logró escapar de la vivienda y salió corriendo aún estando maniatado, pero detrás suyo salieron los asaltantes, uno de los cuales le disparó dos balazos.

Los policías determinaron que Terrón recibió un balazo en la zona inguinal, con orificio de salida en la espalda, y en el trayecto le afectó la arteria femoral y murió desangrado.

El analista de sistemas cayó desvanecido frente a una casa en la calle Supisiche 114, donde fue auxiliado por vecinos que le cortaron la soga que lo mantenía maniatado y llamaron a la Policía.

Como la ambulancia no llegaba, los mismos policías trasladaron al herido al Hospital Presidente Perón, pero llegó muerto.
Los investigadores hallaron luego el auto de la víctima en la intersección de las calles Varela y Brandsen, en Avellaneda, totalmente calcinado.

Los pesquisas trabajaban este jueves en el vehículo en busca de alguna huella, al igual que en la vivienda asaltada, donde se hallaron algunos ambientes revueltos.

Además, el fiscal de Avellaneda que tiene a su cargo la investigación, Guillermo Castro, ordenó el secuestro de cámaras de seguridad en busca del momento en el que fue capturado Terrón.

Según las fuentes de la investigación, hay al menos seis cámaras que registran el paso del auto con los delincuentes, las cuales están siendo analizadas.

"Estamos todos destrozados, trabajamos sesenta y cinco años, formamos una familia, con errores, con aciertos, con peleas, como todos, empezamos sin nada. Yo tengo cáncer, y cada dos por tres estoy internado, el martes me hice la quimio...La vida es muy dura, pero no tenés los genes preparados para perder un hijo", dijo Néstor, acompañado por otro de sus hijos llamado Emanuel.