Miércoles Marzo 6, 2019.- China | Pekín

Italia se acerca a China, EEUU y UE alarmados

Xi, a la Península en marzo. Crecen lazos entre Roma y Pekín

Italia es el primer país miembro del G7 que se prepara para ser pionero en el corazón de la Unión Europea para sumarse a la iniciativa "Belt and Road", también conocida como "la nueva ruta de la seda", impulsada por China para conectar a Asia, Europa y Africa.

 

Esa adhesión italiana podría plasmarse a finales de marzo, en ocasión de la visita del presidente chino Xi Jinping a Roma.

La indicación de la posible firma de un memorando de entendimiento trascendió mediante el diario Financial Times, que citó al subsecretario de desarrollo económico italiano, Michele Geraci, como fuente. "La negociación aún no se ha completado, pero es posible que concluya a tiempo para la visita", dijo el responsable del gobierno italiano, quien confirmó así las tratativas. No obstante, aclaró que no sabe si las negociaciones saldrán adelante o no.

La iniciativa "Belt and Road" (Cinturón y carretera), conocida como la nueva ruta de la seda, es un gran proyecto de comercio e infraestructuras que busca conectar a China con Europa, Africa y Asia mediante nuevos puertos, ferrocarriles y carreteras financiados por Pekín a lo largo de corredores comerciales terrestres y marítimos.

Dentro de unas semanas, el Gobierno italiano podría firmar un memorando de entendimiento, con el objetivo de atraer mayores inversiones chinas en economía.

Si firmara el pacto con China, Italia se convertiría en el primer miembro del G7 en apoyar de modo oficial el proyecto, sobre el cual Estados Unidos, Japón y el Reino Unido se han mostrado reticentes. "No me consta irritación de Estados Unidos", sostuvo Geraci, pese a la reacción de Washington seguida de la advertencia de Bruselas, en la búsqueda de una síntesis difícil entre los socios para un mecanismo de defensa contra los peligros de las inversiones de Beijing.

"Vemos la 'Belt and Road' como un 'made by China' por iniciativa de China", aseveró Garrett Marquis, portavoz del National Security Council de la Casa Blanca. "Somos escépticos sobre el hecho de que el respaldo del gobierno italiano llevará beneficios sustanciales a los italianos y podría terminar en un daño a la reputación global de Italia en el largo plazo", acotó tajante. Las apreciaciones de Marquis, reveladas al Financial Times, confirmaron tanto la inminencia del acuerdo como los relativos temores relacionados con la medida desestabilizadora dirigida a los aliados.

"Creo que los juicios son realmente absurdos. Como país grande y con gran economía, Italia sabe dónde está su interés y puede hacer políticas independientes", respondió el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, a Estados Unidos.

"Ni la UE ni ningún Estado miembro pueden lograr efectivamente sus objetivos con China sin una unidad plena", advirtió, por su parte, un portavoz de la Comisión de Bruselas, donde los ataques contra la cohesión se multiplican entre China, así como los gobiernos de Estados Unidos y Rusia, presididos por Donald Trump y Vladimir Putin. Todos los estados "tienen la responsabilidad de garantizar la coherencia con las leyes y las políticas de la UE, y de respetar la unidad de la UE en la implementación de estas políticas", agregó el portavoz.

Los países más críticos de "Belt and Road" sostienen que impone una deuda masiva a los países en vías de desarrollo con muy poco beneficio económico como contrapartida. Algunos incluso sugieren que China estaría valiéndose de él para ampliar su alcance político y militar en el exterior.

Por ese motivo, India ha mostrado recelos ante el proyecto, pero otros países como Pakistán y Malasia se unieron. En ese contexto, el acercamiento entre Italia y China se aceleró en los últimos dos años: el presidente de la República, Sergio Mattarella, visitó China en febrero de 2017, mientras tres meses después, el entonces primer ministro Paolo Gentiloni, participó en la primera conferencia de Pekín sobre cooperación en el marco de la "Belt and Road".

La ruta marítima de la Seda, con los desembarques naturales de los puertos de Génova y Trieste, representó de inmediato una posible oportunidad para la interconexión y el desarrollo Los intercambios entre las partes se intensificaron con el nuevo gobierno italiano surgido en junio de 2018.

De hecho, el vicepremier Luigi Di Maio estuvo, en noviembre pasado, en el China International Export en Shanghai. Otras dos visitas fueron hechas por el Ministro de Economía, Giovanni Tria, con la firma de acuerdos, incluido el de diálogo financiero con su par, Liu Kun. A finales de abril, con el "Belt and Road Forum", en Pekín hay un gran optimismo sobre la posible participación del premier Giuseppe Conte. Es probable que se lo pida el propio presidente Xi Jinping, en su arribo a Roma el próximo 21 de marzo, para una visita de tres días a Italia.

El presidente chino también tiene previsto reunirse el jefe de Estado, Sergio Mattarella, además de hacer una visita "privada" a Palermo. (ANSA).