Jueves Febrero 1, 2018 09:45.- Internacional | Reino Unido

Hace 100 años las mujeres británicas conquistaron el derecho a voto

Hace un siglo las mujeres británicas conquistaron el derecho a voto después de años de lucha encabezada por las sufragistas, cuyas espectaculares acciones conmocionaron al país pero cambiaron el mundo.

El 6 de febrero de 1918 el parlamento británico adoptaba la "Ley de 1918 sobre la representación popular" que implicó que ocho millones de mujeres, de más 30 años, fueran sumadas a los registros electorales.

Hubo que esperar todavía diez años para que las mujeres lograran poder de votar a los 21, como lo hacían los hombres.

Entre las militantes que lucharon por este derecho, las sufragistas marcaron sus acciones por una violencia desconocida para la época, aunque su influencia sigue siendo hoy en día objeto de debate.

- Una 'mártir' -

Las sufragistas se encadenan a las vías del tren, rompen escaparates y sabotean líneas eléctricas. Incluso llegan a detonar una bomba en la casa de un ministro.

La fundadora del grupo, Emmeline Pankhurst, defendía esta estrategia.

Una de las acciones más espectaculares fue el suicidio de la militante Emily Davison, que se lanzó a las patas de un caballo que corría por el rey en el Derby de Epsom en 1913.

Cientos de militantes fueron apresadas y desde la cárcel realizaron una huelga de hambre.

Muchas fueron alimentadas a la fuerza, una práctica prohibida por una ley de 1913 que obliga a las autoridades a liberar a las prisioneras demasiado débiles. Una vez que se recuperaban un poco eran devueltas a la cárcel.

Emmeline Pankhurst por ejemplo fue encarcelada y liberada once veces.

Los opositores al derecho de voto femenino veían en estas tácticas muestras de irresponsabilidad y fragilidad emotiva de las mujeres.

En 1999, la revista Time colocó a Emmeline Pankhurst en su lista de las personalidades más influyentes del siglo XX.

"Ella modeló de una cierta forma la idea de la mujer contemporánea: cambió el orden social marcando un punto de inflexión", dijo entonces la revista.

"La campaña de las militantes era absolutamente esencial para hacer avanzar el voto", explicó a la AFP Krista Cowman, profesora de historia en la Universidad Lincoln en Reino Unido. "Antes de esto, hubo cincuenta años de campaña pacifista, en realidad, no sirvió para nada".

- El rol de la guerra -

Algunos historiadores estiman que el rol jugado por las mujeres durante la Primera Guerra Mundial contribuyó más a la adopción de la ley de 1918 que las acciones de las sufragistas.

En los campos, en las fábricas, en las oficinas y en los comercios, las mujeres tomaron los puestos dejados por los hombres que partieron al frente. Su papel en la sociedad quedó profundamente transformado.

"Muchas feministas esperaban que su esfuerzo patriótico durante la guerra apoyara su demanda de acceder al derecho a voto", afirmó el historiador Joshua Goldstein en el libro "Guerra y género".

De hecho, al final de la guerra, fueron aprobadas las primeras reformas para una igualdad de derechos. "Esto marcó un inicio", estimó el historiador, experto que asesoró a la película "Sufragistas" lanzada en 2015.

"En la década de 1920, hubo una serie de leyes votadas en el Reino Unido para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, como el divorcio y la igualdad de acceso a algunas profesiones", dijo.

- En el resto del mundo -

Nueva Zelanda fue pionera en la materia aprobando el voto en 1893, seguida por Australia en 1902, Finlandia en 1906 y Noruega en 1913.

Después, siguieron una serie de países: la Unión Soviética en 1917, Alemania en 1918, Estados Unidos en 1920 y Uruguay en 1927.

Otros países como Francia debieron esperar hasta 1944 y las suizas recién pudieron ejercer el sufragio recién 1971, mientras que en los países del Golfo este derecho sigue siendo limitado. (AFP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)