Sábado Febrero 3, 2018 17:20.- Internacional | EE. UU.

EEUU quiere nuevas armas nucleares ante el avance de Rusia

Estados Unidos quiere modernizar su arsenal nuclear y desarrollar nuevas bombas atómicas de baja potencia, en gran medida en respuesta a las acciones rusas de los últimos años, dijo el Pentágono en un documento divulgado el viernes.

La denominada "Revisión de la Postura Nuclear" presenta las ambiciones nucleares del Pentágono bajo el mandato del presidente Donald Trump y es la primera vez desde 2010 que el Departamento de Defensa estadounidense explica cómo prevé las amenazas nucleares en las próximas décadas.

La nueva estrategia marca un cambio con relación a la visión del futuro atómico de Estados Unidos bajo Barack Obama, quien durante un famoso discurso en Praga en 2009 pidió la eliminación de las armas nucleares.

Si bien el documento subraya las preocupaciones de Washington sobre Corea del Norte, Irán y China, el enfoque recae principalmente en Rusia.

"Esta es una respuesta a la expansión de la capacidad rusa y a la naturaleza de su estrategia y doctrina", escribió el secretario de Defensa Jim Mattis en el prefacio del texto de 75 páginas.

"Esto, sumado a la toma de Crimea por parte de Rusia y las amenazas nucleares contra nuestros aliados, marcan el regreso decidido de Moscú a la competencia de las grandes potencias", añadió.

El Pentágono teme que Rusia suponga que las armas de alta potencia de Estados Unidos son, en esencia, demasiado grandes para ser detonadas, ya que su uso probablemente resultaría en represalias a gran escala y eliminaría del mapa a gran parte de la humanidad.

"Hay fuertes indicios de que los rusos perciben nuestra postura y capacidades estratégicas actuales como potencialmente inadecuadas para disuadirlos", dijo a periodistas Greg Weaver, subdirector de capacidades estratégicas para el Estado Mayor militar.

Según este responsable, Estados Unidos y la OTAN necesitan una gama más amplia de opciones nucleares de baja potencia para disuadir a Rusia en caso de conflicto.

- "Percepciones erróneas" -

El documento, cuya versión anterior se filtró el mes pasado, dice que al tener más armas nucleares más pequeñas, el Pentágono puede contrarrestar las "percepciones erróneas" de los adversarios de que Estados Unidos no respondería a otro país utilizando su propia bomba de baja potencia.

La nueva estrategia busca continuar el programa de modernización nuclear ordenado por Obama, que abarca todos los pilares de la "tríada": armas balísticas intercontinentales terrestres, cohetes lanzados desde submarinos y bombas lanzadas desde aviones.

Pero a diferencia de la estrategia de Obama, que buscaba reducir el papel de las armas nucleares, la nueva política las ve de manera positiva.

Las armas nucleares de bajo rendimiento, también conocidas como armas nucleares "tácticas", son extremadamente poderosas y pueden contener tanto impacto destructivo como las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos ya tiene un enorme arsenal nuclear a su disposición, que incluye 150 armas nucleares B-61 almacenadas en varios países europeos, que pueden configurarse para operaciones cuyos objetivos puedan ser alcanzados con bombas de baja potencia.

Las nuevas armas previstas por el Pentágono serían lanzadas desde submarinos o barcos, por lo que no necesitarían almacenarse en Europa.

Además, también podrían sortear las defensas aéreas rusas más fácilmente.

- Peligro de proliferación -

Las bombas no se sumarían al arsenal nuclear estadounidense, en cambio, reutilizarían cabezas nucleares existentes.

Pero los críticos dicen que con este armamento, el Pentágono iría en contra del espíritu de los acuerdos de no proliferación.

"Estamos en la cúspide de una nueva era de proliferación nuclear", advirtió Barry Blechman, cofundador del Centro Stimson, un grupo de expertos en Washington no partidista y contrario a la proliferación nuclear.

"Este es el gran peligro planteado por esta revisión", apuntó.

Weaver desestimó reportes periodísticos de que esta "Revisión de la Postura Nuclear" reduce el umbral para que Estados Unidos use armas nucleares.

"El objetivo de estas capacidades es hacer más creíble la respuesta de Estados Unidos al uso de armas nucleares, no hacer más probable que Estados Unidos las use primero", dijo. (AFP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)