Domingo Abril 28, 2019.- Argentina | Salta

En uno de los municipios más pobres se gastaron $4 millones en un festival

Otra vez, el intendente Julio Jalit dio la nota con el manejo de los fondos de Pichanal. Este año el Festi San Jorge tuvo una doble cartelera artística con entradas gratuitas.

Ni la crisis, ni la lluvia, ni el dengue pudieron impedir que el Festi San Jorge tenga este año una doble cartelera, con entradas libres, en la fangosa cancha del Club 12 de Octubre de Pichanal.

Por dos noches, en uno de los municipios más postergados de Salta, el intendente Julio Jalit hizo que un pueblo sumergido en necesidades básicas insatisfechas y embarrado de pies a cabezas, se olvidara de sus crónicos padecimientos.

Mientras comunas como El Carril y Rosario de Lerma suspendieron sus festivales para priorizar la asistencia social en medio de la crisis, en Pichanal la fiesta en honor a su patrono, San Jorge, se coronó con el mayor derroche de fondos de todos los tiempos.

A los 27.000 habitantes de Pichanal, el corto recreo festivo les costó no menos de $4 millones, de acuerdo con las contrataciones artísticas que El Tribuno pudo confirmar con fuentes directas. Entre vecinos de la localidad se habla de un costo muy superior, pero no hay modo de certificarlo, porque en el presupuesto municipal no se asignaron partidas para el festival y nadie sabe de qué áreas de la administración municipal se distrajeron los fondos gastados.

Desde 2003, cuando asumió el primero de los cuatro mandatos que lleva como intendente, Jalit maneja las arcas públicas de Pichanal con absoluta discrecionalidad y sin rendir cuentas al Concejo Deliberante. "No responde jamás a nuestros pedidos de informes y ni siquiera logramos que secretarios o directores vengan al recinto a informarnos sobre sus funciones y planes de trabajo. Además, seguimos teniendo concejales que, más allá de las denuncias realizadas por este cuerpo, cumplen dobles funciones incompatibles, como es el caso del edil José Cabrera, quien también se desempeña como secretario de Cultura desde hace varios años", remarcó el presidente del Concejo Deliberante de Pichanal, Carlos Arroyo. La doble función de Cabrera está claramente prohibida por el artículo 18 de la carta orgánica municipal, pero una denuncia formulada desde el Concejo aguarda una resolución del Tribunal Electoral desde el año pasado.

Arroyo remarcó que el Concejo desconoce el origen de los recursos que se gastaron en el festival que tiene a su par oficialista Cabrera como uno de los responsables de la organización.

Pedidos de informe

El concejal Facundo Montero, quien a fines de 2018 denunció un faltante de $11 millones en la ejecución presupuestaria del ejercicio 2017, apuró un pedido de informes por los fondos gastados en la pasada edición del Festi San Jorge.

Por su parte, el diputado Sebastián Domínguez adelantó que el próximo martes presentará un pedido de informes en la Cámara baja.

El legislador de Orán espera que la cartera de Cultura aclare si el Festi San Jorge contó este año con alguna partida provincial.

Consultadas por este diario, fuentes del Grand Bourg señalaron que la Provincia no aportó suma alguna para las contrataciones artísticas ni para otros gastos de la doble cartelera, como los del escenario, sonido, luces, fuegos artificiales, impuestos y adicionales de seguridad, entre otras tantas erogaciones.

Tras los festejos patronales, a los que no asistió ninguna autoridad del Ejecutivo provincial, Domínguez aclaró que el Festi San Jorge “tan gratuito no fue”. El médico, que competirá con Jalit por la intendencia en las próximas elecciones, subrayó que la fuerte suma gastada “podría haber ido al hospital, para tener medicamentos y más médicos, o para arreglar las calles”.

Respecto de las soluciones que se podrían haber cubierto con el dinero derrochado en dos noches, el concejal Arroyo recalcó que “a la gente de nuestro pueblo se la debería tener contenta el año completo, con mejor salud, educación, trabajo, infraestructuras y mayor asistencia social para quienes más la necesitan”.

Los gastos

Fuentes confiables señalaron que Los Kjarkas, consagrado grupo folclórico de Bolivia, habría cobrado 26 mil dólares (cerca de $1.200.000) por su presentación del martes último en la localidad de Pichanal.

A su vez, la actuación de Oscar “El Chaqueño” Palavecino, que le puso el broche a la cartelera artística del lunes 22, le habría costado al Municipio casi $1 millón.

Por el escenario, el sonido y las luces, la administración de Jalit le habría pagado a G&D Producciones, empresa del oranense Gustavo Astún y su esposa, Daniela Gallardo, una suma cercana a los $500.000.

Otro monto similar se habría repartido entre los conjuntos y solistas que completaron la doble cartelera, como los Diableros de Orán, Lázaro Caballero, Alma Chaqueña, Tunay y el Grupo Ternura.

Con los fuegos artificiales, impuestos y otras erogaciones el monto final de los gastos ascendió a no menos de $4 millones. Para todo el año el presupuesto de Pichanal contempla obras a ejecutarse por administración por poco más de 5 millones. Para la reparación de los intransitables caminos vecinales que tiene la extensa jurisdicción hay previstos para todo 2018 recursos municipales por menos de $1,5 millones.

La realidad detrás del derroche

En los indicadores sociales y económicos del Indec, los anuarios de la Dirección General de Estadísticas de Salta, el presupuesto de Pichanal y los registros de recaudación de ese municipio de Orán hay datos que no deberían pasarse por alto al analizar el costo que tuvo la doble cartelera del Festi San Jorge.

El pasado martes, durante el festejo patronal, el propio intendente Julio Jalit reconoció en una entrevista con Radio Capricornio que “el 80% de la población de Pichanal es pobre y llega apenas a fin de mes”.

El municipio tiene a un 29% de sus habitantes en situación de indigencia. El 28,8% de sus hogares presenta necesidades básicas insatisfechas (NBI).

La tasa de mortalidad infantil en niños con menos de un año pasó del 4,8 por mil en 2016 al 10,9 por mil en 2017, según el último Anuario Estadístico publicado por la Provincia.

El martes último, Jalit remarcó en sus declaraciones que “Pichanal no tiene recaudación” y dijo que “no podemos apretarlos (a los vecinos de la localidad) y exigirles que paguen impuestos porque no tienen qué comer”.

En efecto, Pichanal apenas recauda $850 mil anuales con el impuesto automotor, otros $750 mil con el inmobiliario y $1,3 millones por alumbrado, barrido y limpieza.

Su coparticipación por regalías hidrocarburíferas es de $9,7 millones y por el Fondo Compensador Municipal recibe $8 millones.

El presupuesto global de Pichanal asciende a $158 millones.

Por la coparticipación impositiva provincial ingresan $24 millones y por la nacional, otros $39 millones. Su recaudación por actividades varias es de $11,4 millones.

Obras

El presupuesto de gastos de este año solo prevé $1,5 millones para el relleno sanitario del basural a cielo abierto (con financiamiento provincial) y $5 millones para el nuevo vertedero (con fondos nacionales).

Con fondos municipales

Para la reparación de caminos vecinales, el presupuesto contempla este año menos de $1,5 millones.

Para la reparación de plazas y paseos hay asignados apenas $300 mil. Otros $200 mil están contemplados para las obras de iluminación del paseo Sarmiento Sur.

Para la red de cloacas de los loteos Pizetti y 9 de Julio hay asignados $2 millones y para la instalación de juegos aeróbicos en la avenida Rivadavia y ruta 5 se presupuestaron menos de $700 mil.

El total de obras previstas por administración asciende a $5,2 millones, una suma parecida a la que se gastó en la doble cartelera artística del lunes 22 y martes 23.

En el presupuesto municipal también hay contempladas otras obras con financiamiento provincial (por un total de $17 millones) y nacional (por $31 millones).

Para asistencia social, una de las áreas prioritarias, el presupuesto de Pichanal tiene asignados $15,4 millones.

En las planillas de gastos hay $12 millones puestos bajo la sigla NCP (No Contemplados Previamente), una figura que amplifica la discrecionalidad con la que el Ejecutivo dispone de los fondos públicos del municipio.