Viernes Enero 12, 2018 07:47.- Internacional | Italia | Ciudad del Vaticano

El papa visita Chile y Perú para defender a los indígenas y a los excluidos

El papa Francisco emprende el lunes un viaje a Perú y Chile para abogar por los indígenas, visitar el corazón de la Amazonía y reanimar a una iglesia devastada por los escándalos de pedofilia.

El sexto viaje del papa a América Latina -después de Brasil (2013), Ecuador, Bolivia y Paraguay (2015), Cuba (2015), México (2016) y Colombia (2017)-, estará marcado también por el escándalo de abusos sexuales a menores cometidos por religiosos en Chile y la intervención vaticana contra un grupo católico peruano investigado por pederastia.

Francisco, que estudió en Chile y como jesuita visitó Perú, vuelve a América Latina en un momento político particular.

Chile se encuentra en plena transición política después de la victoria en las elecciones presidenciales del multimillonario conservador Sebastián Piñera, quien asumirá el cargo en marzo, y Perú sacudido por una grave crisis política tras el indulto otorgado al expresidente Alberto Fujimori.

En Chile, el papa será recibido por la presidenta saliente, Michelle Bachelet, una laica que promovió el matrimonio homosexual y la despenalización del aborto, medidas muy criticadas por la iglesia.

La estadía en Perú se celebra en medio de una de las peores crisis políticas que ha atravesado ese país tras el indulto concedido a Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por corrupción y crímenes contra la humanidad, lo que desató una ola de protestas.

La decisión del mandatario Pedro Pablo Kuczynski, un exbanquero de Wall Street, polarizó a la sociedad peruana y generó rupturas en el interior de los mismos partidos políticos.

- El corazón de la Amazonía -

En su 22º viaje internacional, el primer papa latinoamericano, el defensor de los pobres y "descartados", como los llama, dará particular atención a los pueblos indígenas tanto en Chile (del 15 al 18 de enero) como en Perú (del 18 al 21).

El papa Francisco confirmará una vez más su compromiso con las capas más olvidadas de su región, tal como lo hizo en México, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Colombia.

En Temuco, a 600 kilómetros al sur de Santiago, el papa argentino se dirigirá a la población mapuche (7% de la población chilena) que ocupaba un vasto territorio antes de la llegada de los conquistadores españoles a Chile en 1541.

Desde la capital de La Araucanía, Francisco denunciará los abusos sufridos por la comunidad mapuche, que combate desde hace décadas por sus derechos y que cuenta con una minoría radicalizada que ha protagonizado protestas violentas y ha atacado hasta parroquias y seminarios católicos.

Francisco podría ser en efecto mal recibido, pese a que en sus viajes a América Latina ha pedido el perdón de los indígenas por su exclusión y se ha convertido en un defensor de su causa a nivel mundial.

En Puerto Maldonado, en plena región amazónica peruana, donde reina la pobreza y la explotación, Francisco será recibido por unos 3.500 representantes de los pueblos nativos, algunos procedentes de Bolivia y Brasil.

Después de pasar por Temuco, donde almorzará con ocho miembros de la comunidad mapuche y de la colorida misa con músicas indígenas en el selvático Perú, el papa abrirá simbólicamente el sínodo especial de obispos dedicado a la defensa de la Amazonía y sus poblaciones, programado para octubre del 2019 en Roma.

- Con las víctimas -

En la chilena Iquique, antes de partir hacia Perú, Francisco se reunirá con dos víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet, en la década del 70, un gesto simbólico para recordar los años más negros de la historia de ese país.

El portavoz del Vaticano, Greg Burke, no descartó que el papa se reúna en Perú también con familiares de víctimas de violaciones de los derechos humanos indignadas con el indulto a Fujimori.

"No está en la agenda, pero no es imposible", dijo.

"La visita del papa va a tener un papel positivo para la iglesia", reconoció el embajador de Chile ante la Santa Sede, Mariano Fernández, refiriéndose a los estragos realizados en 2010 por el caso de Fernando Kardima, declarado culpable de abuso sexual por el Vaticano, que lo condenó a retirarse "a una vida de oración y penitencia".

Según la base de datos de la ONG estadounidense Bishop Accountability, las denuncias de abuso sexual han involucrado a cerca de 80 religiosos en Chile.

En Perú, la reciente decisión del Vaticano de intervenir el influyente movimiento católico Sodalicio de Vida Cristiana, busca acallar las recriminaciones de impunidad de las víctimas de los abusos sexuales cometidos por su fundador, el laico Luis Fernando Figari, confinado en Roma bajo protección vaticana.

No se excluye tampoco que al sobrevolar Argentina, su país natal, que en casi cinco años de pontificado ha evitado, anuncie la fecha de su esperada visita.

La agotadora gira, que incluye seis ciudades y 10 vuelos, es también un viaje al pasado para el argentino Jorge Bergoglio, de 81 años, quien estudió en Chile durante su noviciado como jesuita y encontrará viejos amigos y compañeros. (AFP)

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

río
 
 
 
 
 

Alejandro Rosado es una tentativa de homicidio agravado. Sin embargo, no hay ni un policía preso, y sí hay manifestantes detenidos”, cuestionó la abogada Gabriela Carpineti, de la CTEP, que patrocina al joven gravemente herido. “Aportamos una docena de testigos, primero ante Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) y luego en el juzgado. El problema es que el Ministerio de Seguridad entorpeció, mintió, y el juez Torres dejó que eso sucediera, y ahí es donde hay riesgo de impunidad para la fuerza. El deber de investigar es del juez. Es correcto que haya hecho la denuncia. Ahora hay un conjunto de medidas que deben seguir produciéndose”, agregó Carpineti.

El sumario administrativo policial que está en poder del juez Torres dice que un principal de Asuntos Internos se puso en contacto con el jefe del GOMF, el comisario Hipólito, y que éste le dijo que como era un tema tan trascendente, que aparecía en filmaciones y estaba en todos los medios, ya se había puesto a juntar información antes de que se lo pidieran. Así fue como consultó, según figura en esas actuaciones internas, y verificó que en Hipólito Yrigoyen y Tacuarí había estado el GOMF número 1. En el sondeo interno le hablaban de Barisone. Cada grupo está formado por cinco motos y diez efectivos. Consultó al principal Ortega, que había estado a cargo de esas motos, y éste le dijo que por las averiguaciones que había hecho se trataba de Barisone. Con esa información el juez mandó a concretar la detención.

El policía acusado prestó declaración indagatoria el 29 de diciembre y dejó boquiabiertos a los investigadores cuando les dijo que no se veía a sí mismo en las imágenes pero que tampoco podría decir quién era la persona que pasaba por encima de Rosado. Intentó zafarse con el argumento de que se sentía mal, que llevaba 48 horas de trabajo, que tenía sueño y hambre, había sufrido un desgarro en medio de la represión y la moto andaba zigzagueando. Además se quejó de que, como es nuevo, le habían dado “la peor” moto. “Era la primera vez que iba a una movilización grande y estaba aturdido y gaseado por el gas lacrimógeno”, buscó victimizarse. “En ninguna de las fotos tampoco me veo”, insistió. Dio vueltas, pero en ningún momento negó ser el autor de las graves lesiones al chico. Ante esta situación, para hacer un cotejo, Torres decidió convocar a declarar como testigos a los policías que lo habían identificado en el procedimiento interno. El único que sostuvo su relato fue el policía a cargo de la investigación de Asuntos Internos.

Hipólito, que declaró el jueves último, cambió la versión que había dado a Asuntos Internos según la cual se había puesto a investigar apenas vio las imágenes de Rosado en los medios y comprendió la gravedad de la situación. Esta vez dijo que no supo qué había pasado hasta que lo consultó Asuntos Internos y que ni siquiera había visto el video viralizado. Las referencias a Barisone dijo que se las dio Ortega y que lo había identificado por “la contextura física” y en especial “la altura”. Cuando le preguntaron en el juzgado si a partir de esos datos que obtuvo tomó alguna medida para identificar al personal que conducía la moto dijo que no. Todo lo que informó, sostuvo, fue en base a lo que Ortega le había señalado. ¿Qué dijo Ortega? Que no podía determinar con certeza quién era el hombre de la moto ya que “el video no era nítido, pero por la contextura física de la persona que conducía la moto en cuestión, sería Dante Barisone (…) no lo aseveré, siempre hablé en potencial, le dije que sería Barisone, teniendo en cuenta la contextura física, no el rostro, porque era bajito”. Como se ve en las imágenes todos los agentes estaban con casco, no se les veía la cara y tenían trajes oscuros que los cubrían de pies a cabeza.

–Aunque estaba sentado en la moto ¿fue la única característica (la estatura) que le permitió identificar a Barisone?- le preguntó a Ortega un secretario del juzgado.

–Sí –sorprendió el policía. Luego agregó que se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a trabajar.

Torres decidió dictarle falta de mérito a Barisone, lo que implica que queda en una situación intermedia: ni procesado ni sobreseído. Planteó que no podía quedar detenido por el estado de duda que generaban las declaraciones de los policías. Ayer, además, decidió hacer lo que en la jerga jurídica se llama “extraer testimonios”, que quiere decir hacer una denuncia penal, en este caso contra el comisario Hipólito y el oficial principal Ortega, por posible encubrimiento, lo que incluiría un intento de entorpecimiento y presunto falso testimonio.

Torres le pidió un nuevo informe al Ministerio de Seguridad. Uno de los problemas para saber quiénes son los policías agresores es la ausencia de identificación. Ya sea porque tienen una numeración que no está a la vista o porque tienen, algunos, la patente tapada o camuflada, o no la tienen. El informe policial decía que Barisone había usado la moto número 3333, pero el agente dijo que no era esa sino la número 1625. Lo cierto es que, hasta ahora, por las imágenes ese dato no fue corroborado. (Página 12)