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Martes Mayo 8, 2018 08:16.- Argentina | Ciudad Autónoma de Buenos Aires

El Gobierno pidió a las petroleras que no suban los precios por dos meses

La solicitud la realizó el ministro de Energía, Juan José Aranguren.El Gobierno congelaría el impuesto a la transferencia a los combustibles.

El Gobierno reunió ayer a los principales funcionarios del equipo económico hasta bien entrada la tarde en la Casa Rosada, mientras el dólar volvió a subir hasta los 22,33 pesos a pesar de la batería de medidas anunciadas el último viernes. Los inversores internacionales dieron una nueva muestra de que en las finanzas no hay amigos sino dinero. Nadie quiere ser el último en irse con un dólar todavía más caro y los fondos extranjeros continuaron la fuga del país.

Ahora el Gobierno les propuso a las petroleras un congelamiento de precios de los combustibles durante dos meses. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, estuvo reunido ayer con las principales empresas productoras y refinadoras de petróleo. Allí planteó la posibilidad que las compañías no aumenten los precios de naftas y gasoil por un lapso de 60 días. El funcionario explicó que se trataría de una medida "temporal" y que las compañías podrán seguir con los incrementos más adelante.

La combinación de la suba en el barril de petróleo (cuya cotización es internacional) más la depreciación del peso frente al dólar suponen un incremento en los costos de las petroleras. Con el barril de petróleo crudo a US$ 76 (variedad Brent) -uno de los valores más altos de los últimos 5 años- y el dólar por arriba de los $ 22, las compañías creen que necesitan una recomposición en el orden del 12%.

Los números finos de las reservas muestran que menos de 30 mil millones de dólares son propiedad real del Central y pueden usarse para intervenir en el mercado del dólar. Esto se debe a que de los 55 mil millones que informa la entidad, unos 16 mil millones son depósitos bancarios de ahorristas (encajados y anotados en las reservas), al tiempo que otros 10 mil millones son de un swap de deuda que se negoció con el gobierno chino y puede no renovarse ante un clima financiero hostil.

Aranguren explicó a las petroleras que no cree conveniente la aplicación de nuevos aumentos durante dos meses. Aunque la conducción de YPF es "independiente" del Gobierno, la decisión del Estado nacional sería la de congelar incrementos por 60 días en la firma, en la que posee un 51% de las acciones.

Las otras petroleras -Shell, Axion, Trafigura- son libres de aplicar la política comercial que consideren conveniente. Sin embargo, esas empresas se suelen mover al compás de YPF. Y la decisión del Gobierno nacional es la de no aumentar los precios por dos meses.

Aranguren y la Jefatura de Gabinete consideran que la empresa estatal puede ayudar a capear la inflación alta de los últimos meses y las turbulencias propias de la oscilación del dólar. El ministro estima que los ajustes pueden esperar hasta julio y ser aplicados durante la segunda parte del año.

Los precios de los combustibles son libres. Aunque siempre lo fueron formalmente, hubo un acuerdo entre la industria y el Gobierno hasta octubre del año pasado, donde corría una suerte de autorregulación con cierta aprobación del Poder Ejecutivo. El ministro de Energía y los directivos de las petroleras volverán a encontrarse hoy. El ministro no pierde de vista que cualquier jugada de YPF atraviesa al resto de la industria. En el Gobierno estiman que las demás petroleras se plegarán a la iniciativa oficial. En caso de que eso no suceda, en el Poder Ejecutivo creen que YPF saldrá fortalecida si tiene el "precio más bajo". "La rentabilidad que pierda por no aplicar los mayores costos quizá sea compensada por un volumen de ventas superior al actual", razonan en el Poder Ejecutivo. Las petroleras quedaron en estudiar la propuesta oficial. No obstante, algunas seguían hablando sobre la posibilidad de algún incremento en lo inmediato, aunque menor al 12% que arroja el alza de sus costos. La iniciativa oficial llegaría acompañada por una modificación en la aplicación del impuesto a la transferencia a los combustibles (ITC). El Gobierno estaría dispuesto a que este tributo no aumente y hasta baje. Su efecto sería "amortiguador", es decir que disminuya para atenuar la suba del barril de petróleo crudo a nivel internacional. Durante el verano (cuando hubo aumentos), YPF le había pedido al Gobierno por esta posibilidad que ahora se haría efectiva.

El principal problema de la Argentina es que no tiene suficientes dólares para seguir pagando sus compromisos de deuda, las importaciones, cubrir la compra de dólares de los privados, el déficit de la cuenta turismo y la demanda de tenedores de Lebac que quieren dolarizarse, entre otros.

La forma de financiar ese déficit es con endeudamiento y atrayendo capitales especulativos, pero ambos canales lucen ahora complicados. En el mundo lo tienen en cuenta, revisan el rojo de 5 puntos del PIB de la cuenta corriente y no ven elementos estructurales que permitan generar divisas genuinas, y deciden abandonar el barco antes de que sea tarde.

El panorama financiero internacional tampoco ayuda. El mundo muestra tensiones y algunos análisis incluso adelantan una crisis para los países emergentes. Pero en la Argentina la tensión está potenciada. Hace algunas semanas los técnicos del FMI difundieron un informe señalando que el país, con el modelo económico aplicado, requerirá endeudarse por 30 mil millones de dólares hasta 2023. Ahora una de las principales calificadoras de riesgo, Moodys, aseguró que las acciones argentinas enfrentan “alto riesgo” por falta de liquidez. Frente a esto, los operadores empiezan a poner en duda que el país sea calificado como economía emergente. Hace dos meses no había duda de que eso ocurriría. Si no pasa, podría ser catastrófico.