.
       
.

Martes Mayo 8, 2018 14:00.- Argentina | Ciudad Autónoma de Buenos Aires

DE LA LLUVIA A LA SEQUÍA: En medio de la tensión por el dólar, Macri anunció que solicitó ayuda al FMI

La lluvia de dólares no llegó porque hubo un error de diagnóstico y mucha inacción.

El presidente Mauricio Macri anunció hoy, en un mensaje grabado, la decisión de "iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional" para que le otorgue a la Argentina "una línea de apoyo financiero".

En ese marco, el jefe de Estado ratificó hoy su “convicción” de que “estamos recorriendo el único camino posible para salir del estancamiento y evitar así una gran crisis económica que nos haría retroceder y dañaría a todos”.

Asimismo, al anunciar la decisión de solicitar apoyo financiero al FMI, Macri dijo que "cumpliendo los compromisos y alejándonos de la demagogia y la mentira", se logrará "un mejor futuro", en un pasaje de su mensaje que dedicó "a todos los argentinos y, en especial, a la dirigencia".

La economía entró en una fase de tensión con epicentro en el mercado cambiario y financiero. Más allá del ingrediente político y externo, aún dista de ser una crisis como la del Tequila y mucho menos un colapso como el 2001. Pero como muestra la historia contemporánea estos episodios terminan escalando por errores de cálculo. El drenaje de reservas del BCRA encendió una luz amarilla por su intensidad y volumen (u$s2.040 M en marzo, u$s4.731 M en abril y u$s451 M en lo que va de mayo) y detonó la abrupta suba de la tasa de interés al 40% anual.

En la City estiman que pedirá una línea de 20.000 millones de dólares. La contrapartida, como siempre, es más ajuste, flexibilización laboral y avance en la privatización de las jubilaciones. Y el peligro de que, también como siempre, sirva para financiar la fuga de los grandes especuladores.

Wall Street cerró el grifo de dólares financieros. La última muestra de amor fue de 9000 millones de dólares el 4 de enero pasado. En marzo, Luis Caputo, el ministro de la Deuda, viajó a Nueva York junto con sus colaboradores más estrechos para reunirse con bancos y administradores de grandes fondos de inversión para seguir pasando la gorra. La respuesta que recibieron fue que no intenten emitir más deuda argentina en el exterior. La versión oficial maquilló este fracaso de seducción a capitales financieros diciendo que el gobierno decidió no colocar nuevos bonos en el exterior para no afectar las cotizaciones de los papeles ya emitidos.

El cierre del flujo de fondos desde Wall Street no fue sólo para el gobierno, sino que se extendió a empresas y provincias. La sequía de dólares financieros es generalizada.

Si las reservas son para afrontar los vencimientos de las Lebac, como señala el BCRA (lo que definiría un tipo de cambio hipotético de $21,84), que queda para el resto. Es decir, aún resta contemplar que hay otro tanto equivalente (al stock de Lebac) en dinero en circulación. Y ni pensar que también se les ocurra a los ahorristas cancelar sus plazos fijos y dolarizarse. Y menos para afrontar la deuda externa. No hay reservas que aguanten semejante corrida (como en la convertibilidad). Por lo tanto, estaba claro que este año el BCRA iba a perder reservas, claro que a otro nivel de tipo de cambio, pero se descontaba que el Gobierno iba a inyectar alguna dosis mayor de credibilidad para evitar ruidos cambiarios y financieros. Pero no lo hizo. La tensión cambiaria persistirá. El tenor lo determinarán los factores domésticos porque el escenario externo será menos amigable.