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Domingo Febrero 19, 2017 10:36.- Argentina, Buenos Aires, La Plata

Doble crimen en La Granja: creen que los torturaron para que entregaran plata

A Concepción Diaco y Pablo Vaccaro los mataron a golpes en la cabeza, por nada. No hay detenidos

Carlos Vaccaro fue antenoche a la casa de sus padres, en 520 y 143, para entregarles la tarjeta del cumpleaños de 15 que su hija planeaba festejar en dos semanas, ya que la chica quería que sus abuelos fueran los primeros en tener la invitación. Pero se topó con la escena más insospechada y cruenta: los encontró masacrados en distintos ambientes de la vivienda. Por ahora sólo se sabe lo que los forenses determinaron en las autopsias: que a Concepción Diaco (66) y a su esposo Pablo Jesús Vaccaro (74) los mataron de múltiples golpes en la cara y la cabeza.

Los investigadores suponen que se trató de un intento de robo ejecutado por al menos dos personas que usaron guantes y probablemente armas de fuego, con las que intimidaron a la pareja y les pegaron con las culatas, “para que revelaran dónde guardaban plata”, especuló un pesquisa. Aunque se trate de la más fuerte, no deja de ser una hipótesis, ya que los criminales no se llevaron de la casa nada de valor.

¿Entraron con el dato de que la pareja tenía plata escondida? ¿O estaban allí por segunda vez, tras el robo cometido en diciembre pasado? ¿Fue una venganza por la denuncia que radicó la pareja?

En la última Nochebuena el matrimonio salió de esa vivienda para reunirse con familiares y al regresar descubrieron que ladrones le habían abierto un boquete en el techo, por el que accedieron a un entrepiso y desde ahí al interior del chalet. En aquel momento este diario conversó con Diaco, pero ella no quiso dar detalles de lo ocurrido porque “el daño ya está hecho”, dijo entonces.

En el lugar no detallaron cuánto dinero sustrajeron los delincuentes, pero entonces, y ahora, fuentes oficiales confirmaron que “fue mucho, entre dólares y alhajas. Los ahorros de toda la vida”.

Después de ese “escruche” las víctimas decidieron reforzar la seguridad enla casa, para lo cual compraron dos perros dogo que estaban permanentemente en el fondo.

Considerando que los perros salieron ilesos y ni siquiera ladraron, resulta claro que los homicidas no entraron por ese sector de la propiedad.

Un escenario atroz

Diaco y Vaccaro fueron asesinados entre las 20.15 y las 21.20 del viernes pasado, teniendo en cuenta que al primer horario lo marca la filmación de la cámara de seguridad de un negocio cercano, que registró a la mujer ingresando con su utilitario Renault Kangoo en el garaje de la vivienda. Volvía de la casa de su hermana. No se descarta que los asesinos ya estuvieran adentro, con el hombre reducido o muerto.

A las 21.20 el hijo de la pareja llegó al chalet para darles la tarjeta de cumpleaños de su hija y lo sorprendió que las luces estuvieran apagadas. Decidió irse, pero en el camino los llamó por teléfono y, como tampoco respondieron, se inquietó y volvió. Para no ir a buscar un juego de llaves a su casa, saltó la reja, se metió por la ventana y se topó con una escena que no barajó ni en la peor de sus sospechas.

En el living comedor estaba su madre, boca arriba, inerte y cubierta de sangre. En la cocina yacía su papá, boca abajo y con la cabeza destrozada a golpes y patadas (tenía marcas de zapatos).

En shock, Carlos salió a la calle y pidió ayuda a gritos. Minutos después llegó un patrullero y las veredas se llenaron de vecinos que se asomaban a medida que la noticia circulaba de boca en boca. Algunos propusieron cortar la calle.

La llegada de los detectives de la DDI, Policía Científica y el fiscal Alvaro Garganta, calmó los ánimos. Persistió la tristeza.

A simple vista, los forenses detectaron que los cuerpos no presentaban puñaladas, ni tiros. Tampoco estaban maniatados. Suponen que al hombre le “destrozaron la cabeza contra el piso”, mientras que a su esposa le pegaron con la culata de un arma.

Por los rastros hallados en la vivienda, saben que los intrusos usaron guantes. Y no forzaron cerraduras, ni rompieron otras aberturas.

Quizás se metieron por una ventana, redujeron a Vaccaro cuando entraba o ganaron la propiedad apelando a un cuento del tío.

El material fílmico secuestrado puede ser de mucha ayuda, aunque los pesquisas no ofrecieron precisiones al respecto. Sólo aclararon que son videos de cámaras privadas, porque las del MOPU “no funcionaban en diciembre (cuando se produjo el primer robo) y no funcionan ahora”, aseguró una alta fuente de la investigación.

Después del hallazgo de los cuerpos varios vecinos deslizaron que “quizás fueron los mismos de antes, enojados porque los denunciaron”.

Otros mencionaron que esa misma tarde “una camioneta negra estuvo parada en esta cuadra, con una mujer tomando cerveza adentro”. Y no faltó quien recordara que el jueves habían visto “a una moto, con un hombre extraño”.

“Investigamos todo”, resaltó un pesquisa, sin pasar por alto que “hay mucho por analizar”. (El Día)