Sábado Julio 15, 2017 12:41.- Internacional, EE. UU., Nueva York | Por Edwin Martinez | El Diario de Nueva York

Adultos mayores logran un respiro con la congelación de rentas

Plan de la Ciudad beneficia a mayores de 62 años con ingresos inferiores a $50,000 o personas discapacitadas, incluso si son indocumentados

Mirtha Pintado tiene 75 años, y aunque trabajó ‘de sol a sol’ como costurera desde que llegó a Nueva York en 1976, afirma que hoy ve las ‘verdes y las maduras’ para poder tener una vida digna. Pero en medio de sus necesidades, la ecuatoriana admite que gracias al programa de congelación de rentas reguladas para adultos mayores de 62 años de la Ciudad (SCRIE), ha podido seguir viviendo en el apartamento de Williamsburg, Brooklyn, en el que está desde 1988.

“Lo que yo recibo de Seguro Social es tan pequeño que no me alcanza para nada. Si yo no tuviera la renta congelada no podría pagar y hace mucho estuviera en la calle”, comentó la abuelita, refiriéndose al programa que actualmente beneficia a casi 60,000 neoyorquinos, con una inversión de la Ciudad de $145 millones anuales. “Yo tengo ese beneficio desde el 2005 y por eso hoy solo pago $600 en un apartamento tipo ‘railroad’ por el que pueden pedir hasta $2,000”.

Para aplicar al congelamiento del valor del alquiler mediante el programa SCRIE, el adulto mayor debe vivir en un apartamento de renta regulada o estabilizada y debe tener ingresos anuales inferiores a $50,000.

Junto al programa SCRIE está el programa DRIE, que congela los alquileres a personas discapacitadas. Ambas iniciativas ofrecen reducción en impuestos a la propiedad a los dueños de los apartamentos que se suman al congelamiento en las rentas.

Buscan a más beneficiarios

Y en su deseo de lograr que por lo menos 10,000 neoyorquinos más se beneficien de los programas este año, hace unas semanas el alcalde Bill de Blasio lanzó una iniciativa en la que un equipo de trabajo está haciendo visitas a los vecindarios buscando puerta a puerta a personas que califiquen.

“Demasiados neoyorquinos que viven con ingresos fijos están sintiendo la carga de los crecientes costos en nuestra ciudad”, afirmó el mandatario. “Pero estamos luchando cada día para asegurarnos de que ellos puedan vivir, prosperar y retirarse en sus lugares”.

Dentro de la iniciativa de búsqueda, que empezó el 28 de junio pasado, funcionarios están realizando llamadas telefónicas y hay trabajadores encargados de ayudar en la elaboración de los formularios, algo de lo que se benefició el ecuatoriano Ángel Benancazar, de 74 años, quien vive junto a su esposa hace tres años en un estudio en Corona, Queens.

“En algún momento tocaron a la puerta donde vivimos y me dejaron unos papeles, y como somos mayorcitos, no entendemos mucho, pero nos ayudaron a llenar la aplicación”, comenta el abuelito, quien está a la espera de una respuesta de la Ciudad sobre su aplicación. “Si es cierto que es así, sería muy bueno para nosotros porque aquí empezamos pagando $1,300 y ahorita ya vamos en $1,400 y pico”, manifestó el inmigrante, agregando que para sostenerse tiene un trabajo de medio tiempo en una tienda y recibe ayuda de su hija.

Indocumentados califican

El comisionado del Departamento de Finanza de la Ciudad, Jacques Jiha, destacó que el programa de congelación de alquileres es una prioridad para la Ciudad. “Hemos invertido aproximadamente $169 millones en este programa para asegurarnos de que las personas de la tercera edad y las personas con discapacidades no se sientan agobiadas por el aumento de los alquileres”, dijo.

Jessica Ramos, vocera de la Administración De Blasio, explicó que el beneficio de congelación de rentas también cobija a personas indocumentadas.

“Estos programas para congelar el alquiler son parte de nuestra estrategia para asegurarnos que todos los neoyorquinos sigan haciendo de esta su ciudad. Queremos que todos aquellos que califiquen, sin importan su estatus migratorio, llamen al 311 para pedir más información y aplicar”, dijo la funcionaria.

Regina Schwartz, directora de la Unidad de Participación Pública de la Alcaldía, manifestó la importancia de que los neoyorquinos vulnerables se beneficien de las iniciativas de congelación de rentas. “Tocando miles de puertas en toda la ciudad, nos encontramos constantemente con neoyorquinos que pueden seguir viviendo donde aman vivir gracias a estos programas”, dijo.

Jesús González, de la organización Churches United for Fair Housing (CUFFH), asegura que el programa de congelamiento de rentas en la Gran Manzana es un recurso con el que la Ciudad favorece a los adultos mayores, pero criticó que el gobierno federal promueva recortes de recursos que disminuyen la protección de vivienda.

“La congelación de la renta para los ancianos es importante, especialmente para las comunidades latinas”, dijo el activista. “Las personas de la tercera edad son la población más vulnerable y no reciben suficiente apoyo, aunque constituyen una gran parte del electorado activo, por ello la congelación de la renta para los mayores de más de 62 años debe permanecer”.

La concejal Margaret Chin, presidenta del Comité de Asuntos de Personas de la Tercera Edad del Concejo Municipal, hizo un llamado a los adultos mayores para que aprovechen la campaña de apoyo de la Ciudad, a fin de facilitar su proceso de inscripción para obtener los beneficios de renta.

“Para aquellos neoyorquinos que califican para el programa de congelación de alquileres de Nueva York, especialmente los ancianos y las personas con discapacidades, tenemos que asegurarnos de que tienen las herramientas adecuadas y la información para guiarlos a través del proceso”, comentó Chin.

A pesar del alivio en las rentas, Martha Pintado asegura que la Ciudad debería hacer más para proteger la vivienda de los adultos mayores y extremar los controles con los caseros que se suman al plan de congelación de alquileres.

“Deberían darnos un subsidio para pagar solo la mitad de la renta y fijarse más en los dueños, que como a mí me han querido sacar porque pago poquito”, dijo la ecuatoriana, quien está tratando de buscar un trabajo de medio tiempo como “delivery” en un restaurante, pero no lo consigue. “Es duro saber que toda la vida hemos contribuido a este país trabajando día y noche y que lo que ganamos de pensión no alcance ni para pagar la renta”.

Datos del programa:

62 años es la edad mínima para aplicar para el congelamiento de rentas SCRIE sin importar si alguien es indocumentado.

$50,000 o menos es el ingreso que el solicitante debe demostrar.

59,676 adultos mayores se benefician actualmente del programa de congelación de rentas SCRIE.

10,679 discapacitados están en el programa DRIE.

$145.8 millones invirtió en la Ciudad en 2017 en el programa SCRIE.

$23.4 millones invirtió la Ciudad en el programa DRIE.

10,000 adultos mayores y personas discapacitadas es la meta de la Ciudad para adherir a los programas de congelación de rentas este año.

5,800 personas se sumaron al programa el año pasado. (eldiariony)